VICTORIA


VICTORIA1¿DERROTA O VICTORIA? ESPAÑOLA DEPRE BUSCA MAROMO ALEMÁN PARA BERENJENAL 

por Antonalva 

Por una parte tenemos un “Jo, ¡qué noche!” treinta años después y permutando Nueva York por Berlín. También tenemos un reconvertido e inesperado “Último tango en París”, intercambiando la acrisolada ciudad del Sena por la reunificada urbe del Spree. Asistimos a un alarde técnico que fluctúa entre la empanada mental y el desafío tenaz. Presenciamos hambre de hombre e indigestión de disparate lisérgico, visionamos casi dos horas y media de marcha sin tregua sin apenas llegar a ninguna parte, padecemos los desvelos, aventuras y desventuras de un grupillo de tarambanas que se desviven por hacer favores nada prácticos. En fin, que no hay nada peor que deprimirse lejos de casa y decir a todo que sí por salir de la monotonía y del atolladero.

“¡Volvamos a la azotea!”

No hay sexo aunque todo gira alrededor de un ligue de una noche cuyo coito se frustra por circunstancias sobrevenidas. No hay felicidad ni facilidad aunque todos buscan un apaño que les deje mejor de lo que estaban sin poner apenas nada a cambio. Todo es imprevisible en este tiovivo funambulesco donde el exceso es su naturaleza. Pero vayamos por partes, ya que estamos ante una invitación que o bien fascina o repele, que es raro que pueda dejar indiferente por su radical propuesta estética: un diarreico plano secuencia fluido e interminable que no se sabe muy bien con qué fin o propósito se ha elegido. ¿Se trata de ganar alguna apuesta o ponerse alguna medalla o realmente se ha tomado para recalcar una radical unidad de lugar y tiempo, enfatizando los rasgos documentales y prescindiendo del montaje como forma de incrementar el dramatismo e inmediatez de la intriga?

Es difícil salir de dudas, porque no hay una respuesta clara ni unívoca. Quizás sólo saque uno en limpio que la trama está mucho mejor trabada, trabajada y conseguida que la creación de personajes, que brilla por su pertinaz ausencia. La acción lo devora todo y los diálogos deambulan trastabillados entre tontorrones, insípidos e inconsistentes. Y el enganche con la cinta es más emocional que racional, ya que se atrapa o pierde al espectador desde lo más visceral, desde la energía cinética, desde el impulso avasallador de un motor recalentado y pasado de vueltas, no desde una proposición acompasada, equilibrada o meditabunda. Lo tomas o lo dejas, lo tragas o lo escupes, aceptas ir en montaña rusa o te alejas cabizbajo a pie…

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Se hace difícil llegar a una conclusión ecuánime o de síntesis. Aburrida, apasionante, refulgente y desmesurada… En fin, un filme intenso e interesante que conviene ver para luego amar u odiar. Puro cine.|✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|


Título original Victoria Año 2015 País Alemania Director Sebastian Schipper Guión Olivia Neergaard-Holm, Sebastian Schipper Reparto Laia Costa, Frederick Lau, Franz Rogowski, Max Mauff, Burak Yigit, Nadja Laura Mijthab

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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