TOP 25. MEJORES INTERPRETACIONES FEMENINAS DEL S.XXI

Guión, fotografía, dirección. Existen muchos factores que determinan el éxito de una película. Sin embargo, hay ocasiones en las que interviene una sola variable: la presencia escénica de una mujer. Filmes estrechamente ligados a una actriz y viceversa. Es el caso de estas 25 señoras de la interpretación, cuyas actuaciones han sido escogidas entre 33 amantes del cine como las mejores del siglo XXI. Una muestra amplia y representativa que sirve para consagrar interpretaciones que ya forman parte del imaginario colectivo pero también para dar entrada a papeles memorables que pasaron desapercibidos por la vorágine de premios. Más allá de los galardones, es el tiempo y la memoria los que finalmente determinan el paso a la historia. Y ellas, con las siguientes actuaciones, forman ya parte de la historia del cine.

25. NATALIE PORTMAN como JACKIE KENNEDY en Jackie (2016)

La interpretación de Natalie Portman como Jacqueline Kennedy es sin lugar a dudas una de las mejores actuaciones de lo que va de siglo, la actriz israelí se transmuta en la viuda de Kennedy con una interpretación elegante, estremecedora y llena de matices en el contexto de uno de los episodios más impactantes y tristes en la historia de Estados Unidos. Sublime. Pablo Martín (@pablomartinsalg)

24. AMY ADAMS como Dr. Louise Banks en Arrival (2016)

Amy Adams no necesita chillar muy fuerte o interpretar a personajes histriónicos para demostrar que es una de las mejores actrices de nuestro tiempo. En Arrival somos testigos de un complejo viaje emocional que desborda tensión, dudas, pánico, tristeza, amor y resignación. Adams interpreta desde la contención logrando que el espectador se crea todo su proceso anímico mientras da vida a una improbable heroína en una obra maestra de ciencia ficción. Xabier R.F. (@XabierXY)

23. MICHELLE WILLIAMS como Cindy en Blue Valentine (2010)

Realidad cruda y dura. De sonrisas complices y miradas que cortan. Porque los que una vez bailaban y cantaban al son de un ukelele, ahora parece que se han quedado cojos. Y toda esa transición, de la felicidad a la frustración, la representa Michelle Williams de una forma tremenda. Entendemos todo lo que le puede estar pasando por la cabeza, sin grandes discursos, con gestos y con miradas, con risas, rabia y llantos. Las dos caras de una historia, que también duele. Naiara González (@naiara_glez)

22. MARIAN ÁLVAREZ como Ana en La Herida (2013)

Las heridas del cuerpo duelen y cicatrizan, pero las del alma y la mente tardan mucho más en sanar. Algo tan difícil como mostrar eso es lo que consigue Marian Álvarez en La herida. La actriz, que ya dio una lección de interpretación unos años antes con Lo mejor de mí, desnuda cuerpo y alma para mostrar el día a día de una mujer destrozada, incapaz de superar la depresión en la que está sumergida. Cuatro años después del estreno de La herida resulta imposible olvidar la mirada rota de Marián Álvarez. Urko Urbieta (@AgenteUrbit)

21. MARION COTILLARD como Sandra en Deux jours, une nuit (2014)

Un rostro inmaculado para un personaje mancillado. Una interpretación naturalista, diáfana, alejada de cualquier virtuosismo o retórica para un filme de denuncia que antepone el interés humano a cualquier ampulosidad ideológica. Lo que ocurre y lo que vemos sustenta la abrasadora radiografía de una época insolidaria y egoísta que antepone el interés personal a cualquier altruismo teórico. Marion Cotillard encarna lo concreto, lo esencial, lo irrenunciable del ser humano: buscar la verdad y su esencia. Y lo logra sin aparente esfuerzo. Un prodigio. Antonio Manero

20. EMMA STONE como Mia en La La Land (2016)

Si una película hace que sus actores, te enamoren, llegues a ilusionarte, te decepciones, disfrutes viendo la química que desprenden y que además te sepan destrozar y emocionar, han logrado su función. Pero si además, lo hacen con la garra y los miles de matices que aplica Emma Stone en su performance de Mia, dándonos momentos desgarradores, en los que te sientes identificada y un final ambiguo, pero a la vez satisfactorio, creo que sí, es digna de que yo la defienda en esta lista. Será porque soy una soñadora.          María José Díaz-Maroto (@Cinefila_91)

19. JESSICA CHASTAIN como Maya en Zero Dark Thirty (2012)

Jessica Chastain fue una revelación en La deuda, película de John Madden para la que incluso aprendió a hablar alemán. Su interpretación fue asombrosa pero tan solo dos años más tarde, en 2012, nos ofrecería otra aún más apoteósica. Maya, la mujer a la que da vida en La noche más oscura, de Kathryn Bigelow, es de los trabajos que marcan una carrera y sirven de ejemplo para toda aquella actriz que no desee perderse en títulos olvidables. Jessica Chastain componía con firmeza a una profesional trabajadora y valiente que se va curtiendo desde que llega como una aprendiz hasta que se convierte en una veterana capaz de dar caza a Osama Bin Laden. Su arco emocional, tan lleno de matices, es la prueba de que Jessica no es una actriz del montón y de que su nivel interpretativo está lejos del de la media. El último plano de la película, en el que aguanta la cámara, sin cortes, para tomar una decisión aparentemente simple tras haber vivido algo excepcional, es único. La forma en la que su Maya se rompe, sin filtros, sin efectos, sólo una actriz interpretando el dolor que infligen las experiencias extremas, merece un lugar en lo más alto de la historia del cine. Silvia García Jérez (@silbidos)

18. ROONEY MARA como Therese Belivet en Carol (2015)

La inocencia, el descubrimiento de la identidad sexual, la fuerza desmedida y sin raciocinio que supone el primer amor. Una amalgama temática que convergen en una interpretación de las que se quedan grabadas a fuego. Basta sólo con detenerse en la mirada cristalina de Rooney Mara para sentir como propios sus deseos, su frustración y su posterior aprendizaje, porque todos hemos sido en algún momento de nuestras vidas esa Therese ilusionada abriendo el regalo de un corazón compartido, recomponiendo los destrozos cuando deja de latir y mirando atrás con nostalgia y hacia delante con esperanza. Una actuación  simplemente emotiva. Raúl Hernández (@ulher)

17. NICOLE KIDMAN como Grace Margaret Mulligan en Dogville (2003)

Nicole Kidman apuesta por Lars von Trier y acierta de pleno. Su personaje, Grace, supone un haz de luz entre tanta oscuridad, y por primera vez, el director consigue dotar a su nueva “musa” de unas características mucho más benevolentes que en las de sus predecesoras. En resumidas, cuentas, termina describiéndola como una heroína de nuestros días, que consigue rebelarse contra un entorno esclavista y el cual no está muy alejado de nuestra sociedad actual. Rafa 2.0 (@RafaDean)

16. CHARLOTTE RAMPLING como Kate Mercer en 45 Years (2015)

Andrew Haigh de 44 años escribió el papel perfecto para una de las actrices más icónicas del cine europeo como Charlotte Rampling; quien le diera vida a Kate Mercer, una mujer que está a punto de celebrar su 45 aniversario de casada y que un acontecimiento hará que su mundo se venga abajo en cuestión de días. La incertidumbre, el engaño y la impotencia de saber que todo lo que había construido fue una mentira lo ejecuta con destreza Rampling, tanto en su mirada llena de dolor como en su expresión corporal; su rostro se va desencajando conforme avanza el filme y nosotros con ella. A pesar no de haber sido galardonada, no cabe duda que el Oscar era para ella. Y no olvidemos ese final. Nunca. Iván Romero (@Chivancillo)

15. JULIANNE MOORE como Laura Brown en The Hours (2002)

¿Qué sucede cuando una mujer se parte por la mitad y las partes resultantes son incompatibles? El director Stephen Daldry, el guionista David Hare y la actriz Jualinne Moore, experta en personajes al borde del desahucio emocional, exploran esta disyuntiva en The Hours, la maravillosa adaptación de la novela homónima de Michael Cunningham. Moore, desde una hermosa contención dramática, construye paso a paso a una mujer en pleno proceso de deconstrucción/reconstrucción. Una ama de casa de los años 50, que ha encerrado en su interior sus deseos, hasta que estos comienzan a brotar irremediablemente y ella decide, por fin, buscar su propia felicidad. Julianne Moore dota al personaje de Laura Brown de humanidad, sensibilidad y fragilidad. Un trabajo estudiado al milímetro en el que cada pequeño gesto cuenta, porque es, precisamente, en el terreno de los pequeños gestos, donde esta mujer ha conseguido mantenerse de pie emocionalmente. Luis Ogando (@luisan_ogades)

14. ISABELLE HUPPERT como Michèle Leblanc en Elle (2016)

De no contar con la presencia de Isabelle Huppert, Elle se hubiera quedado en un mero ejercicio de estilo, cierto que muy divertido e iconoclasta. La protagonista —absoluta, absorvente— de esta soirée malsana, añade un eslabón más a su inacabable colección de papeles memorables, quién sabe si no el mejor de todos ellos… hasta la fecha —matiz que, a la vista de su trayectoria, no resulta baladí—. La Michéle LeBlanc que nos regala es un enfermizo compendio de contradicciones, rayanas algunas —muchas— de ellas en la parafilia, y, no obstante, perfectamente armonizadas en su persona sólo en apariencia (física) frágil. Una maravilla que le valió el Globo de Oro y la nominación al Oscar, ambos por una interpretación, no está de más recordarlo, en límpido francés. Carlos Ortega

13. CATE BLANCHETT como Carol Aird en Carol (2015)

De la mano del director Todd Hayness, Blanchett encarna con una sutileza perfecta a una mujer elegante y sofisticada arrojada a un laberinto donde amor y pasión comparten tiempo y espacio con el temor y la angustia que suponen transgredir las normas sociales imperantes del Nueva York de los cincuenta. En Carol, Cate Blanchett interpreta el que es para mí el mejor papel de su carrera. Exquisita. Ana Conesa (@stapeppis)

12. MARION COTILLARD como Edith Piaf en La Vie en Rose (2007)

Con todos los inconvenientes que arrastra un biopic, Marion Cotillard realizó un trabajo brillante superando los artificios de caracterización del personaje en sus distintas edades y yendo más allá de la imitación en las secuencias musicales, pues lo espectacular de esta interpretación está en el resto de escenas, donde la actriz francesa humaniza el personaje traspasando la pantalla en cada fotograma donde aparece. Jaime P (@jauvaler)

11. NAOMI WATTS como Diane Selwyn, Betty Elms en Mulholland Drive (2001)

Mulholland Drive es un sendero secreto al que accedemos a través de los primeros planos de Naomi Watts. Sus dos doppelgängers, como el ying y yang, van desde la inocente e ilusionadísima sonrisa inicial hasta la desesperanza más aterradora, sintetizada en ese club Silencio mientras suena ‘Llorando’. Naomi sueña los mismos lugares y las mismas personas con otros nombres, Naomi llora y nosotros con ella. Nunca pretender ser otra persona dolió tanto. Esthër (@AuroraNocte)

10. CATE BLANCHETT como Jasmine en Blue Jasmine (2013) 

El cine de Woody Allen es conocido por muchos aspectos, pero uno de ellos sin duda es por haber otorgado grandes papeles femeninos y por situar en muchas ocasiones a esas mujeres en el centro de sus historias. Eso es exactamente lo que hace con Cate Blanchett en Blue Jasmine. En esta película la australiana colabora por primera vez con el genio neoyorkino y le entrega un personaje que parece ser una revisión actualizada de la Blanche DuBois de Un tranvía llamado deseo. Jasmine es una mujer contradictoria, que lo ha perdido todo y que vive en una mentira constante porque es incapaz de enfrentarse a la realidad. Un personaje hecho a medida para que una actriz de su talla se luzca en cada momento que aparece en pantalla. Sería injusto no destacar un guión solido y unos secundarios que saben dar la réplica sin amedrentarse pero la película pertenece al huracán interpretativo que se marca la Blanchett. Ella es la película. Nando Cruz (@Fercruz77)

9. EMMANUELLE RIVA como Anne en Amour (2012)

Emmanuelle Riva, recientemente fallecida, ha coronado su vasta trayectoria con una de las actuaciones más memorables de los últimos años. En Amour (2012), su única colaboración con el realizador austriaco Michael Haneke, se pone en la piel de Anne, una longeva pianista víctima de una parálisis que inmoviliza un hemisferio de su cuerpo. Lo más sobresaliente de su labor no es la representación del deterioro físico en sí mismo, por más logrado que sea, sino el modo en que lleva esa invalidez al terreno de lo íntimo. Un retrato fidelísimo de un espíritu doblegado, de dignidades conflictuadas y de amores puestos a prueba. Una artista entregada en cuerpo y alma. Una interpretación sobrecogedora e inolvidable. Rodrigo Moral 

8. HILARY SWANK como Maggie Fitzgerald en Million Dollar Baby (2004)

Si la boxeadora Maggie no da su brazo a torcer en “Million Dollar Baby”, Hillary Swank hace lo propio con un personaje que es todo corazón y músculo. Un reto interpretativo que la actriz supera con matrícula de honor. Noquea sin efectismos y con muy pocos asaltos. ¡Mo Cuishle! Xavier Vidal (@cinoscararities)

7. UMA THURMAN como Beatrix Kiddo en Kill Bill (2003)

Apaleada, violada, enterrada viva… A pesar de todas las atrocidades a las que ha sido sometida, Beatrix Kiddo se ha erigido en la cultura popular como uno de los personajes femeninos más fuertes del último siglo. Uma Thurman se dejaba el alma en uno de los papeles más exigentes que recordamos: en algo menos de 4 horas se cepillaba todos los géneros cinematográficos, sacaba ojos, aprendía a usar palillos para el arroz y se vengaba del heteropatriarcado. Larga vida, malagueña salerosa. Jose Cruz (@Jose90cruz)

6. NICOLE KIDMAN como Satine en Moulin Rouge (2001)

El nuevo siglo llegaba con Moulin rouge y con ella un ascenso meteórico para la carrera de Nicole Kidman. Tras el musical de Baz Luhrmann llegaron Los otros, Las horas y Dogville. Y luego el bótox, del que tardaría años en desintoxicarse. Pero Satine sigue siendo la cúspide de su enorme talento, aglutinando en un sólo personaje a la Nicole sensual, magnética, elegante y, sobre todo, graciosa. Es el papel que nos descubrió el sentido del humor oculto tras su fachada de mujer fría y distante, el que derrochaba en esa mítica escena en lo alto del enorme elefante del histórico cabaret. Y es, a su vez, el hallazgo de un derroche de voz que sigue formando parte de una de las mejores bandas sonoras de la historia del cine. Guste o no la alocada propuesta del director australiano, nadie duda que con Moulin Rouge regaló a Kidman su interpretación más memorable. Todo un icono de nuestro tiempo. Pol Morales (@pomovi)

5. PENÉLOPE CRUZ como Raimunda en Volver (2006)

En Volver, Penélope Cruz desaparece para convertirse en Raimunda, madre, hija y esposa. Un icono del cine español que viaja junto a su hija y hermana a Alcanfor de las Infantas para visitar la tumba de su madre. Raimunda es pasional, visceral y solidaria. Raimunda es nuestra madre. Raimunda en nuestra abuela. Una mujer que asume vivir como pobre porque es pobre; una mujer que te invita a tomarte un ansiolítico; una mujer que sabe que hay cosas que debería saber pero que no sabe. Penélope interpreta el papel de su vida, el primero que le permitió acariciar el Oscar. Es tal el magnetismo que desprende la actriz que consigue que el espectador pase por alto el playback del momento musical de la película. Raimunda somos todos. Alfonso Estrada (@fon_lost)

Penélope Cruz, en su nueva colaboración con el maestro Pedro Almodóvar, nos regala el que puede ser su mejor papel hasta la fecha, una Raimunda que en la sencillez brilla y en la adversidad se crece. Porque, a excepción de su trasero postizo, todo en el personaje de Penélope es narural. Su acento manchego, su matiz cómico hasta en los momentos más trágicos, el sentimiento que transmite en las escenas más emotivas… Todo es creíble,hasta cuando canta haciendo playback. Porque la actriz madrileña le otorga vida propia a Raimunda, haciendo que el personaje se quede en el corazón del espectador para siempre. Eduardo Bernal (@bernax16)

4. ADÈLE EXARCHOPOULOS como Adèle en La vie d’Adèle (2013)

Existen películas en las que el director deja que un intérprete llene cada milímetro de metraje, guiando al espectador al interior del personaje, a lo más profundo de sus sentimientos. Es el caso de La vida de Adèle y Adèle Exarchopoulos. Kechiche se recrea en la cotidianidad (subirse el pantalón, arreglarse el moño, etc.) para conseguir un realismo absoluto. La actriz, en su primer papel protagonista, regala una de esas interpretaciones inolvidables en las que cada mirada, cada palabra y cada gesto -por mínimo que sea-, expresa un mundo entero. Exarchopoulos se desnuda, emocional y literalmente, en una actuación a flor de piel que durante tres horas te mantiene hechizado. Fernando G. Martín (@fergmartin96)

Francesa de orígenes griegos, debutó en el cine con tan sólo 13 años en la película Boxes de Jane Birkin. En la polémica cinta de Kechiche, con la que deslumbraría al mundo entero un lustro después, interpreta a una joven insegura y frágil que se abre paso poco a poco en la vida y en el sexo; la cámara se pega a ella, la persigue y no la suelta durante dos horas y media para que la película acabe convirtiéndose en un casi primer plano constante. Exarchopulos se desnuda física y emocionalmente para entregarnos un trabajo sencillamente perfecto, de ésos que valen por toda una carrera. Y eso que ni ella ni su compañera Léa Seydoux debieron tenerlo nada fácil en un rodaje en el que el director, al parecer, se propuso exprimir a sus actrices hasta límites más allá de lo tolerable. Juan Solo

3. KATE WINSLET como April Wheeler en Revolutionary Road (2008)

April Wheeler es una mujer de clase media atrapada en una vida perfecta. Un marido apuesto con un trabajo decente. Dos hijos. Una casa bonita. Un barrio tranquilo. El sueño americano. Sin embargo, por debajo de la perfecta estampa de anuncio publicitario de los años 50, supura una insatisfacción vital total. Wheeler ha tenido que sacrificar todos sus sueños e ilusiones por ejercer, ella también, el puesto de ama de casa perfecta. Kate Winslet ofrece en este film una interpretación en carne viva. Quizás el trabajo más corrosivo personalmente de su brillante carrera. Dos años después del estreno de Revolutionary Road, la actriz terminaría divorciándose de su marido, Sam Mendes, director de la película. Hay heridas imposibles de cerrar. El viaje hacia el abismo que interpreta Winslet, en la cima de su carrera, es de los que no se olvidan fácilmente. Esta interpretación duele. Luis Ogando (@luisan_ogades)

En pocas ocasiones una actriz tiene ante ella la oportunidad de interpretar un papel tan complejo y que bascule entre una amalgama de sentimientos tan variada como el de April Wheeler en Revolutionary Road. Kate Winslet saca oro puro de este reto con una soberbia interpretación, probablemente, la mejor de su carrera. En la película, Winslet en apenas un par de horas de metraje transmite la inocencia del primer amor, la catarsis dramática ante la rutina matrimonial (¡esa discusión en la carretera!), la ensoñación de un paraíso creado para escapar, el posterior bofetón de la cruda realidad (esa increíble mirada impasible en la comida con los vecinos) y, finalmente, la aparente felicidad, una fachada emocional ante el fatal desenlace. Alain Garrido (@alain_garridob)

Aunque en la teoría es muy bonito decir eso de “elegimos nosotros la vida que queremos”, a la hora de la verdad todo puede cambiar de golpe y más cuando la sociedad te lo impone. Esta demoledora realidad es a la que se tiene que enfrentar April (impecable Winslet). Una interpretación visceral, que te machaca, te desmorona y finalmente deja huella. Si antes la amaba, tras verla aquí le habría pedido matrimonio. Gracias Kate por darme tanto. Cristian Rodríguez (@CristSchwarz93)

2. ISABELLE HUPPERT como Erika Kohut en La pianiste (2001)

A pesar de acumular en su carrera más de 100 premios interpretativos, Isabelle Huppert nunca ha elegido el camino fácil. Sus papeles son arriesgados y complejos, habitan en el extrarradio de la norma y la moral. Resultaba pues inevitable que su camino terminara cruzándose con el de Haneke, habitante por antonomasia de estos territorios. En 2001, su unión dio lugar una meticulosa disección de la represión y el masoquismo, de la ambigua relación de poder que se establece entre el que domina y el que se somete, de las similitudes entre castigo y liberación. En definitiva, una de las interpretaciones más valientes, precisas e impactantes de nuestro siglo. Aitor Villafranca (@Avillafranca_)

Michael Haneke acertó de lleno. Ninguna actriz hubiese resultado mejor elección para encarnar a la Erika Kohut de La pianista que Isabelle Huppert. Su encarnación de esa elegante profesora de piano que, tras su fachada fría y distante, oculta a una mujer atormentada por una relación complicada con su madre y una enfermiza inclinación hacia el sadomasoquismo, es de las que dejan huella. La francesa hizo una vez más honor a su valentía protagonizando escenas tan controvertidas como las de la automutilación en la bañera (que provocó desmayos en su momento), su visita a la cabina de un sex-shop o los tórridos encuentros sexuales con el joven estudiante interpretado por Benoît Magimel, tan cargados de violencia física como psicológica. Un tour de force visceral y complejo (el personaje es abominable y digno de compasión, a partes iguales) que fue unánimemente aclamado por la crítica y premiado en multitud de certámenes. Jose Martín (@namdikin)

Una mirada, un gesto. Silencio, paciencia. El trabajo de Huppert en La Pianista se construye a partir de lo gélido, del distanciamiento entre lo superficial y lo más humano de su personaje. Erika es una mujer oprimida, víctima del nulo amor que ha recibido, y cuya falta de afecto se ve volcada en sus relaciones. La actriz francesa borda este papel que cabalga entre la contención y lo excesivo, la pausa y la autodestrucción. Su personaje es crudo, atroz, áspero, pero muy real. Pablo Fitts (@pablofitts)

1. NATALIE PORTMAN como Nina Sayers en Black Swan (2010)

“I was perfect…” Con esas palabras, Nina define su actuación en El lago de los cisnes, por la que ha tenido que dejar atrás una ingenuidad impuesta por su opresiva madre y desarrollar su sexualidad y ese lado oscuro que todos tenemos que sacar para no ser devorados por el implacable mundo que nos rodea. La interpretación de una visceral Natalie Portman marcó a toda una generación de cinéfilos (todos tenemos una Némesis/Mila Kunis que lo hace todo mejor que nosotros), y aunque una bailarina intentó rompernos la ilusión al afirmar que la oscarizada actriz no hizo el grueso de las escenas de danza, Cisne negro y su trágica heroína no han perdido ni un ápice de la fascinación que aún conserva siete años después de su estreno. Efectivamente, fue algo perfecto. Jorge Blanch (@Jorgeblanch)

Natalie Portman en Cisne Negro interpreta a uno de los personajes femeninos más icónicos del Siglo XXI. Darren Aronofsky perseguía a Portman desde el año 2000 para protagonizar una película que abrió el camino en Hollywood a la temática de cómo la ambición engulle al famoso sueño americano, y en este caso, protagonizado por una mujer. Portman demostró que era una de las mejores actrices de su generación con esa bailarina que quiere ser perfecta y que no quiere fracasar; con unos primeros planos aterradores y, pese a polémicas con su doble de baile, una expresión corporal excelente. Muchos años tendrán que pasar para ver un trabajo tan redondo como la Black Swan de Natalie Portman. Rubén Murillo (@Rmurillorosa)

Natalie Portman nació para interpretar a Nina, un personaje que se deja llevar por la locura y sus propios fantasmas. Es imposible imaginar a otra actriz en ese papel. Cisne negro encumbró a Portman y le dio su primer Oscar. Pero sobre todo sirvió para darnos cuenta que estábamos ante una de las mejores actrices de nuestro tiempo. Todo lo que se puede decir de su trabajo se resume en las tres últimas palabras de su personaje: “Ha sido perfecto”. Jose Anchel (@Anchel87)

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