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AFERRADA AL ABISMO

★★★★☆

El vacío de la pérdida o las llagas del duelo… hay múltiples enfoques posibles al abordar esta sugerente, imperfecta y singular película. En apariencia es una historia de fantasmas, pero también es el retrato de una impostura o el relato de un crimen o la disección de un desconsuelo o el juego perverso de un cínico descreído. O quizás estemos ante un caso de lacerante enajenación o ante una ocurrencia sin sentido… Y mientras la trama va revelándose ante nuestros ojos nos debatimos entre la incredulidad y la fascinación. El dolor de su protagonista lo impregna todo y nos hace poner en cuarentena nuestras propias convicciones, sensaciones y sentimientos. La gélida dirección penetra como un afilado bisturí en la carne atormentada y con aparente frialdad e indiferencia acomete la autopsia de un caso clínico que parece despreciar cualquier racionalidad.

Lo mejor de esta propuesta es todo lo que sugiere, todo lo que no dice, todo lo que no explica, todo aquello que no muestra y que deja al albur y percepción del espectador. Porque nos recuerda que vemos lo que queremos ver, nos fijamos en aquello que necesitamos descubrir y creemos en lo que nos urge idealizar. Todos nosotros creamos un mundo a nuestra imagen y semejanza, somos tanto los ojos que miran como los ojos que nos miran – o que nos imaginamos que nos observan – y siempre permanecemos en este calamitoso bucle, tanto si somos conscientes de ello como si no. Describir la trama de esta cinta es desvelar demasiado, porque pese al aparente enfoque realista con que se aborda el relato, establece una constante lucha dialéctica irresoluble entre el inefable mundo exterior y nuestra caótica y desbordada imaginación personal.

Quizás su protagonista sea una médium, quizás le hable un espíritu (o más de uno), quizás vea espectros… O tal vez es que no sabe ni quiere separarse de una pérdida irreparable – su hermano gemelo – que la hace sentirse culpable por haber sobrevivido. La soledad no es fácil de asumir ni soportar y nos encadena y tortura con fabulaciones grandiosas y prodigios admirables; preferimos la mentira a la verdad, preferimos negarnos a ver y comprender por miedo a palparnos y sabernos desamparados. Todo podría tener una explicación prosaica y nada mitológica, pero ¡qué pobre y esaborío sería un mundo tan rústico y ordinario donde sólo se pudiera ser esclavo de lo material!

Sin lugar a dudas es una obra irregular y algo críptica, pero también muy estimulante y con una gran interpretación de Kristen Stewart. Puede irritar tanto como fascinar, pero en todo caso no dejará a nadie indiferente • ANTONIO MANERO

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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