LA CASA DE LA ESPERANZA

CAUTIVOS DEL MAL

★★★☆☆

Recordé un poema de Borges durante el visionado de esta cinta – ‘Los justos’ – publicado en 1981 en La Cifra. Dice así: “Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire. / El que agradece que en la tierra haya música. / El que descubre con placer una etimología. / Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez. / El ceramista que premedita un color y una forma. / Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada. / Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto. / El que acaricia a un animal dormido. / El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho. / El que agradece que en la tierra haya Stevenson. / El que prefiere que los otros tengan razón. / Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.” Es decir, el mundo sólo se salva gracias a una sencilla característica común de algunas personas: la ausencia de malicia o el don de la bondad.

Aunque le sobra metraje y adolece de cierta simplificación gacetillera, en conjunto resulta agradable y está bien elaborado, pese a lo trillado del tema (el holocausto judío durante la II Guerra Mundial) y pese a lo insípido y superficial de casi todos los personajes que habitan la trama. Pretende contarnos el callado hacer de algunas personas buenas que desafiaron los riesgos y adversidades que suponía ayudar a ciertos conciudadanos que habían sido estigmatizados por los dirigentes y la propaganda nazi. Nada nuevo, nada rompedor, nada memorable; ‘La lista de Schindler’ nos ofreció una historia semejante y sentó cátedra. Pero nunca viene mal recordarnos que todas nuestras acciones – y omisiones – tienen consecuencias. Sólo aportando nuestro granito de arena podemos mejorar la existencia de nuestros semejantes.

Quizás el mayor error sea un guión prolijo, repetitivo y plano, que suaviza cualquier arista y evita todo conflicto con vistas a no espantar a los espectadores y ganar su complicidad y aquiescencia. Es muy difícil representar en el cine la generosidad y la ternura de forma creíble, ya que se tiende a caer en la ñoñería o a la simpleza o a bordear el ridículo. Por ello es más agradecido centrarse en la maldad y la depravación, porque resultan mucho más atractivas y fotogénicas. Pero al menos intenta ser un homenaje honesto y sincero de un puñado de ciudadanos anónimos que fueron conscientes de la gravedad de los acontecimientos y trataron de poner remedio, aunque les pudiera costar la vida.

Y el mayor acierto es, una vez más, la presencia de Jessica Chastain, una actriz deslumbrante que consigue hacer creíble un personaje dibujado e inverosímil • ANTONIO MANERO

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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