ROSALIE BLUM

CUENTO DE NAVIDAD

★★★☆☆

Volver a empezar… cuando la vida no ha dado aún comienzo (o pareciera que ya ha llegado a su final antes de tiempo). Película sencilla e ingenua, pero con un irrefrenable encanto y simpatía que resultan contagiosos gracias a los tres solitarios y perdidos personajes que nos presenta, que viven aislados en el mundo, como ajenos a él, pero que acabarán unidos por una liviana trama de intrigas y búsqueda de la verdad. Alrededor de ellos bulle la vida pero ellos se sienten excluidos de la fiesta, como si hubieran llegado demasiado tarde al jolgorio y no supieran como participar en el carrusel que se contentan con contemplar desde la distancia. Son meros comparsas sin carnet de baile, marchitados supervivientes de no se sabe qué infortunio al que han sobrevivido desvalidos, dejándose por el camino toda ilusión y cualquier afán de retomar el hilo de su existencia.

Narrada como en tres capítulos aislados – uno por cada uno de los atribulados caracteres que lo habitan – que acabaran convergiendo en un esperanzador y vaporoso desenlace, con el añadido de un esclarecedor epílogo que nos muestra el origen de la desgracia que impregnó su ser de forma indeleble. La afabilidad de la narración no impide que bajo la superficie se perciba el dolorido latir de tres corazones quebrados que tratan de huir de su propia sombra y recoger las migajas de un presente que se antoja ya para siempre póstumo. Sin ser una comedia despierta la sonrisa cómplice, sin ser un drama nos desvela el hondo pesar por el paso del tiempo que todo lo desbarata y destruye. No queda más paraíso que abrazarse a un semejante y sentir la calidez redentora del contacto de un ser humano afín. Nada nuevo que sin embargo funciona por el manto de compasión y comprensión con que se cubre.

El tono melancólico lo impregna todo, pero no desde un fatalismo agorero, sino con ribetes de tragicomedia burlesca que nos hace encariñarnos con los tropiezos y desmayos ajenos hasta disculparlos sin por ello atribuirnos superioridad moral alguna. Perdonar no es una dádiva de los dioses, sino una necesidad de los humanos. También hay un cierto toque romántico, pero que no surgen como una tabla de salvación desesperada, sino que se manifiesta como la confluencia agradecida de dos espíritus afines que encuentran un inesperado descanso nutritivo a su incierto y apenado vagar por el mundo. El sosiego llega, al fin, con la paz y reconciliación con uno mismo, con su pasado y con sus anhelos.

En definitiva, una obra modesta pero luminosa, llena de benevolencia, ternura y humanidad. Como un regalo insospechado • ANTONIO MANERO


Título original Rosalie Blum Año 2015 País Francia Director Julien Rappeneau Guión Julien Rappeneau Reparto Noémie Lvovsky,  Kyan Khojandi,  Alice Isaaz,  Anémone,  Philippe Rebbot, Sara Giraudeau,  Camille Rutherford,  Nicolas Bridet,  Pierre Diot, Matthias Van Khache,  Grégoire Oestermann,  Jean-Michel Lahmi,  Aude Pépin, Jaouen Gouevic,  Vincent Colombe,  Pierre Hancisse,  Luna Picoli-Truffaut

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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