POLYTECHNIQUE

VILLENEUVE LE DICE A MOORE QUE CANADÁ SÍ ES VIOLENTO

Tras la honda decepción que me causara Enemy (2013), decir que no las tenía todas conmigo a la hora de enfrentarme a esta Polytechnique constituye un ejercicio de benevolencia verbal sólo al alcance de los más experimentados teleoperadores. Sin embargo, como prácticamente todo en esta vida sería reducible a la dialéctica expectativa-realidad, Polytechnique me ha gustado casi en la misma medida en que Enemy me defraudó, de modo que ya no sé con qué ánimo encarar su inminente versión de Blade Runner. Veremos.

Polytechnique discrepa de una de las grandes tesis que el profeta Michael Moore defendía en la célebre Bowling for Columbine (2002) a raíz de unos hechos muy similares sucedidos en Estados Unidos. Ésta vendría a decir que Canadá no es violento; o no tanto, al menos, como su vandálico vecino meridional. Al contrario, la matanza de la Escuela Politécnica de Montreal se produjo justo diez años antes de la perpetrada en el Instituto Columbine y con prácticamente los mismos patrones. El casi total desconocimiento de una y la sobreexposición de la otra dan fe de cómo los medios, mucho más que informar, conforman la visión que tenemos del mundo. Sólo por eso Polytechnique ya tendría valor.

Atractivo documental aparte, Polytechnique presenta elementos fílmicos muy interesantes, prueba del talento visual de su director; muestra, por otra parte, quizá excesiva. Me explico: pese a tratarse de su tercer largometraje, Villeneuve incurre en un pecado de primerizo al intentar muchas cosas en muy poco metraje. Así, los encuadres arriesgados, algunos ciertamente meritorios, se solapan unos con otros sin tiempo para digerirlos. La abrupta fractura narrativa que se produce hacia los tres cuartos de película resulta un tanto desorientadora y su finalidad —dar a conocer una consecuencia, llamémosla en diferido, de los luctuosos acontecimientos—, aunque necesaria, bastante previsible. En cuanto al recurso al blanco y negro, me abstendré de utilizar la traída apostilla de “preciosa fotografía” con que tal opción acostumbra a prefijarse —y me reconozco habitual de tamaño lugar común— para incidir en que, junto a la granulosa textura de la imagen, logra un efecto “indie” años 90 muy meritorio y que le sienta como un guante a la historia • CARLOS ORTEGA


LA NIEVE CAE SOBRE MONTREAL

Poco antes de hacerse definitivamente un nombre en el panorama del cine internacional gracias a Incendies, Denis Villeneuve rueda en su país natal este film que recrea los terribles hechos acaecidos en un centro universitario de Montreal en la mañana del 6 de diciembre de 1989. Ese día, un joven de 25 años armado con un rifle semiautomático entró en la Escuela Politécnica de la ciudad y comenzó a disparar a toda cuanta mujer se cruzaba a su paso causando finalmente la muerte de catorce estudiantes. Y es que el asesino había decidido poner en su punto de mira en las mujeres al no considerarlas dignas de cursar los estudios que allí se impartían ni de ejercer las profesiones para las que el centro preparaba a sus alumnos. La película está dedicada lógicamente a las víctimas y a sus familiares y también a los supervivientes en cuyos testimonios se basa buena parte del guión.

Por su temática, es fácil situar la obra de Villeneuve en la órbita del Elephant de Gus Van Sant rodada sólo seis años antes. No obstante, la propuesta del canadiense resulta mucho menos austera, haciendo gala el realizador de un estilo y una personalidad muy marcados que se manifiestan tanto en los aspectos narrativos como en los más visuales y estéticos. A destacar en este último apartado el acertado uso de la fotografía en blanco y negro, bella al tiempo que fría y lúgubre. La nieve cae inmaculada en el exterior en contraste con la sangre derramada en el interior que esta vez no será roja sino negra. Villeneuve opta por ceder el protagonismo de su película a tres de los actores de la masacre. Uno es el propio asesino cuyas inquietantes reflexiones abren el film, mientras que las víctimas aparecen representadas por una joven pareja. El tono es áspero, crudo, y sólo al final, el director parece querer dejar algo entreabierta la puerta a la esperanza.

Lo cierto es que es difícil mantener la esperanza, pasar página cuando tu vida ha quedado despedazada y cortada en dos. Una de las paradojas del film es que Villeneuve intenta que el espectador perciba cierta belleza en medio del caos y la sinrazón. La otra es que esta es una de esas películas que, por razones más que evidentes, nunca debería haberse rodado • JUAN SOLO


NOTA REDACCIÓN CINECLUB: 7,00


Título original Polytechnique Año 2009 País Canadá Director Denis Villeneuve Guión Jacques Davidts Reparto Maxim Gaudette,  Sébastien Huberdeau,  Karine Vanasse,  Nathalie Girard, Marina Eva,  Jonathan Dubsky,  Marie-Évelyne Baribeau,  Evelyne Brochu, Mireille Brullemans,  Pierre-Yves Cardinal

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