FELICES SUEÑOS

LAS MÁSCARAS DEL DUELO

★★★☆☆

La orfandad puede ser terrible, sobre todo cuando has tenido una vinculación muy estrecha y simbiótica con tu madre, que además te ha dejado cuando sólo tenías nueve años… y no lo has conseguido o querido superar en ningún momento y sigues anclado en el paraíso perdido del que te arrancó su temprana marcha. El desamparo emocional que deja el vacío de una pérdida tan íntima y lacerante es un calvario sin cadenas pero con unas ataduras imperceptibles que te atan sin remisión a lo que pudo ser y no fue. Y te puede hacer recorrer el mundo, atravesar fronteras, hundirte en desgracias ajenas y enfangarte con el dolor de los demás, pero sin que nada de todo ello te toque ni alcance porque tienes el corazón roto y permaneces unido al extravío de lo pretérito.

Quizás resulte un relato demasiado premioso y prolijo, con algunas salidas de tono y ciertas sub-tramas que alargan el metraje – sin añadir nada significativo – y dispersan la atención y ponen a prueba la resistencia del espectador. Le habría venido bien una mayor concentración y concisión, ya que a ratos uno no sabe qué nos quieren contar ni a dónde quieren llegarnos, aunque es verdad que hacia el final todos los cabos confluyen y alcanza una intensidad trágica y desoladora muy encomiable. Esa descompensación y disgregación, ese exceso de episodios y anécdotas, son un borrón en el desarrollo de la trama y del drama, que parece no querer despegar y por momentos flaquea la confianza en el meollo urdido. Por fortuna, el trecho final es lo mejor del conjunto y te reconcilia con la propuesta.

El visionado de la cinta fluctúa entre la tortura y la compasión, entre la compresión y la perplejidad, entre el escepticismo y la ternura. No se hace fácil recomendarla por sus muchos altibajos y arritmias, por su excesiva duración y su sinuoso recorrido. Sin embargo, vista como un todo es meritoria y sugerente, tal vez imperfecta pero con algunos logros muy loables. No busca agradar al público, no pretende engatusarle con sensiblerías o sentimentalismos trasnochados, explora un lirismo del contrasentido y la contradicción, indaga sobre los recodos de la verdad y la angustia de la insinceridad, denuncia las mentiras piadosas y los silencios cómplices, ahonda en los abismos del duelo y la fatalidad, se adentra en parajes yermos e inquietantes. Es una obra estimulante y fecunda por sus muchas paradojas y desatinos.

En resumen, un jeroglífico intimista e irregular, algo ensimismado y críptico, tan irritante como interesante • ANTONIO MANERO


Título original Fai bei sogni Año 2016 País Italia Director Marco Bellocchio Guión Massimo Gramellini Reparto Valerio Mastandrea,  Bérénice Bejo,  Fabrizio Gifuni,  Guido Caprino,  Linda Messerklinger,  Ferdinando Vetere,  Barbara Ronchi

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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