SOLO EL FIN DEL MUNDO

LA HISTERIA COMO FORMA DE DISIMULO

★★★☆☆

La superficie de las cosas, de la gente y del comportamiento humano casi nunca nos desvela lo que está pasando o lo que hay en realidad, sino que implica una especie de disfraz que vela la cabal comprensión de los acontecimientos y de sus motivaciones. Además Xavier Dolan nos tiene acostumbrados a revestir de histrionismo sus relatos, por lo que conviene atender no sólo a lo que se ve de forma inmediata, sino que conviene bucear más allá de lo obvio y de las apariencias para completar y comprender de forma cabal el relato que nos propone. Aquí no es una excepción aunque quizás la haya llevado hasta límites desconcertantes, sembrando de gritos, aspavientos y muecas lo que pudiera parecer una trama mínima: el regreso al hogar del hijo pródigo.

La historia se centra en la voluntad de dar una noticia que las circunstancias y desavenencias cotidianas parecen querer boicotear. El egoísmo de cada cual, más pendiente de sí mismo y de sus querellas que en escuchar al otro configuran el meollo de la trama. Se habla mucho pero se dice poco, más atentos a interrumpir las pláticas con algún exabrupto que no a prestar atención y comprender lo que se dice. Por lo tanto, lo relevante es el subtexto que se va tejiendo en torno a un núcleo familiar atormentado y lleno de querellas y aristas, plagado de sombras y rencillas, de reproches y resentimientos. Todo el mundo quiere aprovechar la oportunidad de una comida familiar para desfogarse y dejar claro que ni perdona ni olvida, destapando carencias y rencores, enfrentando animadversiones y anhelos. Y quien calla es quien más necesitaba sincerarse y confesarse a tumba abierta.

No es una cinta grata ni fácil, hay un exceso de palabrería huera y de gestos y actitudes beligerantes que enfatizan la soledad vital en que malviven, más atentos a herir al prójimo que a entenderlo, más dispuestos a dejar clara su intransigencia que a abrazar – o al menos transitar – la compasión o la empatía. Y como colofón se encumbra el uso de la mentira piadosa o la hipocresía desvergonzada antes que mostrarse débil o necesitado. La avalancha de recriminaciones lo anega todo, imposibilitando la comunicación y la reconciliación. Por ello, más importante que lo que vemos es todo lo que queda implícito y sin decir: la necesidad de huir, de alejarse de ese microcosmos tóxico y cerril que estrangula y asfixia, el disimulo antes que la verdad.

Todos los actores están pasados de vueltas – exceptuando a  Marion Cotillard, impresionante en su sumisa intrascendencia – tal y como ha requerido de ellos Dolan. Difícil de recomendar pero muy interesante • ANTONIO MANERO


Título original Juste la fin du monde Año 2016 País Canadá Director Xavier Dolan Guión Xavier Dolan Reparto Léa Seydoux,  Nathalie Baye,  Gaspard Ulliel,  Vincent Cassel,  Marion Cotillard, Antoine Desrochers,  Sasha Samar

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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