FRANTZ

DE ENTRE LOS MUERTOS

★★★★☆

El sentimiento de culpa y la necesidad de que nos perdonen es un motor poderoso de la vida. Parece una nimiedad, pero los remordimientos pueden ser una losa tremenda que pesa sobre nuestra conciencia y lastran el normal devenir de nuestra existencia. Buscamos la paz y el sosiego de nuestra alma y solemos entregar la potestad de aliviar nuestra pesadumbre a aquellos que creemos que tienen la capacidad de redimirnos o de exonerarnos de nuestros errores o faltas cometidos. Pero olvidamos que nada borra el recuerdo y que nuestro afán por que nos indulten es una quimera peregrina y falaz, ya que ante todo debemos de aprender a perdonarnos nosotros mismos, todo lo demás acaba siendo un esfuerzo vano.

La Gran Guerra es un fermento fértil para reflexionar sobre los males que nos asolan ahora: nacionalismos, patrioterismos, violencia, muerte y destrucción. En esta cinta es el telón de fondo que permanece siempre fuera de campo pero que impregna todo el metraje. Y por ello su inequívoco mensaje pacifista resulta tanto más intenso y eficaz, al mostrarnos los efectos desgarradores que la contienda tuvo sobre aquellos que sobrevivieron pero cuyas vidas quedaron paralizadas, truncadas o diezmadas por aquella fatídica conflagración, fruto del chauvinismo fanático, del regionalismo más cateto y rampante, de un fanatismo más atento a resaltar y glorificar las diferencias que en encontrar puntos de acuerdo y colaboración. ¡Tanto que deberíamos haber aprendido y que, sin embargo, repetimos como autómatas desmemoriados!

La tragedia y el romanticismo del desamor unidos por el abismo de la pérdida del paraíso terrenal. La frontera como encrucijada insalvable que marca la diferencia entre buenos y malos, como si fuera un juego de ajedrez o una realidad incuestionable que confiriera un salvoconducto para eximir de responsabilidades. La recreación de época es excelente e intensifica la veracidad y profundidad de los sentimientos que se nos muestran. Las heridas y llagas que sus protagonistas tratan de disimular supuran una nauseabunda pestilencia a podredumbre estancada y rancia. Los que no quieren aprender de los errores y de los horrores campan a sus anchas y se engalanan con fabulaciones grandilocuentes de venganza y restitución, desoyendo las enseñanzas del inmediato pasado.

Excelente propuesta que gira en torno a un personaje ausente que tortura sin tregua a los damnificados de un combate que sólo ha dejado juguetes rotos y almas en pena. Aquelarre funesto de unos rescoldos feroces que no hace distingos entre vencedores y vencidos, porque todos son víctimas del infortunio y la desolación. Muy bien interpretado por todo el elenco, hace además un uso creativo del tránsito entre el blanco y negro y el color. Desasosegante y conmovedora • ANTONIO MANERO


Título original Frantz Año 2016 País Francia Director François Ozon Guión François Ozon, Philippe Piazzo Reparto Pierre Niney,  Paula Beer,  Cyrielle Clair,  Johann von Bülow,  Marie Gruber,  Ernst Stötzner,  Anton von Lucke

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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