COMANCHERÍA

LAZOS DE SANGRE 

★★★★☆

El humor negro como seña de identidad. El paisaje tórrido y desolador de la Texas rural como telón de fondo de este western rústico y crepuscular que combina el atraco a unos bancos aislados y cutres con el amor a la familia o la fidelidad al terruño, que presenta provocadores poses racistas nada complacientes y los subvierte con pinceladas de lealtad inquebrantable hacia el compañero abatido y que había sido el blanco del agravio y las burlas de su hosco superior. Hay tanta riqueza temática en esta cinta que desbordan los límites de una reseña fortuita como ésta, que apenas puede esbozar algunas sugerencias que su visionado provoca en el abrumado espectador. De la América profunda proviene un balazo devastador lleno de ira y saña que hace diana en el corazón.

El petróleo y la pobreza separados por unas barreras invisibles que condicionan el devenir cotidiano de unos personajes marginales que sobreviven entre la amargura, la mugre, la infelicidad y la aspereza del infortunio. El drama de una fatalidad ordinaria que se rebela y se revuelve y trata de salir adelante a golpe de revólver, de conjura y de tesón. Es una loca contrarreloj para evitar la espada de Damocles de una deuda imposible y así hacerse un hueco entre los agraciados con el sueño americano, los venturosos del fajo de billetes y la vida feliz, donde el sol no solo ilumina sino que calienta un dulce porvenir al alcance de los que viven en el desahogo y la despreocupación. Mejorar no es sólo una intención, sino la necesidad del perjudicado en un juego de azar arbitrario e indecente.

El ingenio no conoce límites cuando existe el deseo irrefrenable de darle la vuelta a la calamidad. La galería de los tejanos que habitan este universo campestre nada bucólico es desternillante y llena de mala baba y las peores intenciones. No deja títere con cabeza, reflejando tanto la idolatría por las armas, como el empeño de tomarse la justicia por montera, atropellando la rectitud de los guardianes del orden establecido y dejando en suspenso el imperio de la ley. Cuando se quiere o necesita lo que no se alcanza, se diluyen las fronteras entre el bien y el mal y se desata el pandemónium del desafuero y la venganza. La amoralidad como identificación y carta de naturaleza.

Todo el reparto es excelente y está en estado de gracia, brillando con una fiereza inusitada. Mención especial merecen tanto Jeff Bridges como Ben Foster, pero también un Chris Pine casi irreconocible o hasta el último comparsa (esa anciana camarera, la coqueta muchachona de la tasca o cualquiera de las atribuladas cajeras de los bancos desvalijados). El guión es chispeante y ocurrente, muy bien construido y repleto de aciertos subversivos. Sin dudarlo, una gran película • ANTONIO MANERO


Título original Hell or High Water Año 2016 País Estados Unidos Director David Mackenzie Guión Taylor Sheridan Reparto Jeff Bridges,  Chris Pine,  Ben Foster,  Gil Birmingham,  Katy Mixon,  Dale Dickey, Kevin Rankin,  Melanie Papalia,  Lora Martinez-Cunningham,  Amber Midthunder, Dylan Kenin,  Alma Sisneros,  Martin Palmer,  Danny Winn,  Crystal Gonzales,  Terry Dale Parks,  Debrianna Mansini,  John-Paul Howard

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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