SULLY

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EL FACTOR HUMANO

★★★★☆

Acaba de cumplir en mayo ochenta y seis años, y nadie lo diría., Clint Eastwood es, quizá junto a Woody Allen, el mejor ejemplo que nos da en el mundo del cine de que se puede seguir siendo joven a los ochenta. Clint y Woody, Woody y Clint ya han dejado atrás el zénit de sus carreras respectivas, pero siguen dando de vez en cuando alguna lección y obsequiándonos con brillantes momentos de cine camuflados en títulos considerados ya oficialmente como menores. Los modernos y amantes del postureo llevan años intentado destronar a Clint, pero no pueden con él. En el fondo, cualquier coartada les vale (lo de que el chico se haya declarado incondicional de Trump ayuda). Pero cómo van a poder acabar con Harry Callahan. Lo que pasa es que, en el fondo, yo creo, los modernos y los amantes del postureo no soportan que un vejete venga a darles lecciones de cómo se debe contar una historia, rodar una película o manejar a los actores. Qué le vamos a hacer.

Sully es la mejor película de Eastwood en años. De factura clásica, faltaría más, quién esperaba otra cosa a estas altura s. Y se agradece que en estos tiempos de zozobra alguien siga apostando por ese clasicismo y por el factor humano. El relato de la “hazaña” del piloto Chelsey “Sully” Sulemberg que en enero de 2009 salvó a los 155 pasajeros que iban a bordo de su avión al efectuar un aterrizaje de emergencia sobre las aguas del Hudson, le sirve a Clint perfectamente para sus intereses. Lo de “director de derechas” es una simplificación bastante burda para definir a un cineasta que en el fondo siempre ha sido un convencido humanista. En Sully, Clint cuestiona el concepto de heroísmo hasta el punto de que su protagonista no hace más que preguntarse si hizo bien o mal. La heroicidad resulta un concepto demasiado tóxico en estos tiempos modernos en los que ha de enfrentarse a la voracidad con la que los medios liquidan la gesta o al halago fácil de la gente de la calle. Nadie mejor que Tom Hanks para encarnar a ese héroe modesto que busca escabullirse entre el gentío y conformarse con la satisfacción del trabajo bien hecho, ese concepto tan “hawskasiano” y tan clásico. Y eso que con su impecable trabajo, Aaron Eckhart a punto está de robarle la función y aguarle la fiesta. Sully se convierte también en un relato luminoso al cerrar en parte las heridas que abrió la tragedia del 11- S con “la mejor noticia que hemos tenido en años en Nueva York… al menos con un avión”. Cuánto vamos a echar de menos a Clint Eastwood el día en que ya no se hagan películas como Sully • JUAN SOLO


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UN EASTWOOD DE RETIRADA

★★☆☆☆

Clint Eastwood ya está de vuelta de todo. Le importa un pimiento si su apoyo a Donald Trump le comporta enemigos o si su definición actual de la generación de mariquitas traspasa lo políticamente correcto y ofende al personal. Tampoco su filmografía parece importarle demasiado. Pocos reparos ha tenido en presentar auténticos bodrios como Jersey boys o cintas mediocres como Más allá de la vida o El francotirador. En su historial ya se encuentran Los puentes de Madison, Sin perdón, Mystic River o Million dollar baby. Ya no necesita reivindicarse. Mucho menos con 86 años, la edad suficiente para restar trascendencia a esta época de polémicas efímeras. El actor ya se labró su carrera como director y ahora corresponde al público determinar si su talento sigue en forma o se mantiene gracias a una base de fieles seguidores.

Sully corresponde a esa cada vez más amplia y frecuente lista de películas en su carrera que simplemente alcanzan la corrección, adoptando ese tono grandilocuente y patriótico tan del gusto del cine yanqui. En realidad, el milagro del río Hudson jamás debió traspasar las primeras planas de los periódicos porque, una vez plasmado en la gran pantalla, el suceso no supera la simple anécdota. Una hazaña vistosa, que sirvió para abrir los telediarios de aquél 15 de enero de 2009, pero que a Eastwood no le alcanza más que para ensalzar el valor de la comunidad, del compañerismo en situaciones adversas.

Ni siquiera la recreación de ese amerizaje forzoso, el reclamo que junto al nombre y apellido del director atraerá a las salas, se explota de la mejor manera. Un arranque tramposo nos hace temer que toda la carne se verterá en el asador en los minutos iniciales. Sin embargo, se irá desgranando poco a poco a lo largo del metraje, a través de una serie de idas y venidas en el tiempo que entorpecen los dos clímax de la película, el heroico descenso y su posterior puesta en duda en forma de juicio de aviación civil.

El mismo planteamiento que ya plasmó El vuelo en 2012, el de una sociedad obsesionada con normativizar y juzgar absolutamente todo, aquí se desarrolla de manera superficial, sin alcanzar los matices y la riqueza del personaje que protagonizó Denzel Washington. En cambio, Tom Hanks se limita a adoptar su enésima pose de héroe mundano estadounidense, casi con la misma apatía con la que un director de renombre decide ir lanzando por la borda sus años de maestría. Será cosa de la edad, que todo lo relativiza y perdona, pero la experiencia debería servir para algo más que para dilapidar un legadoPOL MORALES


Título original Sully Año 2016 País Estados Unidos Director Clint Eastwood Guión Todd Komarnicki Reparto Tom Hanks,  Aaron Eckhart,  Laura Linney,  Anna Gunn,  Autumn Reeser,  Sam Huntington,  Jerry Ferrara,  Jeff Kober,  Chris Bauer,  Holt McCallany,  Carla Shinall, Lynn Marocola,  Max Adler,  Valerie Mahaffey,  Ashley Austin Morris,  Michael Rapaport

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