SPARROWS

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ABRAZAR EL PASADO PARA AVANZAR

★★★☆☆

Islandia es un país peculiar. En una superficie de unos 100.000 kilómetros cuadrados – es decir y para entendernos, un 10% más grande que Portugal – apenas viven unos 330.000 habitantes, en su mayoría de origen escandinavo (estuvo primero unido a Noruega y luego a Dinamarca) y más de un tercio de su exigua población reside en la capital, Reikiavik. Dada su marcada ubicación septentrional – muy cercana al círculo polar ártico – apenas recibe durante el invierno unas cuatro horas diarias de luz solar, mientras que en el verano sus noches son casi tan luminosas como los días. Estas singulares características se dejan sentir en este pausado relato sobre el tránsito a la edad adulta de un desorientado adolescente insular.

Es una historia poco novedosa ni apasionante, pero al menos nos permite atisbar lo que supone la ingrata cotidianeidad de crecer y madurar en una remota aldea islandesa, desterrado de la capital por una sobrevenida contrariedad familiar, viéndose por ello confinado a convivir con un padre tarambana y alcoholizado que deambula quejumbroso entre fracasos y melopeas. El confinamiento inhóspito se añade a la lejanía geográfica y anímica. Romper con la vida acostumbrada y adaptarse a la novedad – que se siente como un castigo inmerecido – resulta difícil e incómodo y cuesta aún más cuando no tienes a nadie en quien apoyarte (un padre remoto y desconocido, ningún amigo, sin nada de cariño ni amparo) y todo se te vuelve cuesta arriba y doloroso.

Quizás haya un exceso de laxitud y morosidad en el tempo narrativo, pero en conjunto estamos ante un perspicaz y agudo relato de formación y aprendizaje. El retrato del despertar sexual y afectivo de su protagonista resulta encantador y cálido, lleno de penetrantes observaciones y detalles humanos. Su frustración y desconcierto resultan verosímiles y cercanos, su bisoñez e impericia despiertan la complicidad del espectador que atiende interesado y alerta a los pormenores de la mínima trama que se desenvuelve apacible y sin aparentes sobresaltos durante los calmosos meses estivales bañados por un sol que no calienta y una luz que no cesa. La oscuridad permanece enclaustrada en lo más profundo y doliente del alma.

En definitiva, a ratos bordea el aburrimiento y resulta algo previsible y trillada, pero contiene algunos episodios que nos muestran una muy delicada sensibilidad y hondura que la convierten en una cinta recomendable. Sobre todo cabe destacar la intrincada y espinosa recomposición de la relación paterno-filial, la primera y desoladora experiencia sexual, así como la generosa mentira piadosa con la que reviste y reescribe el primer encuentro con su amada. Satisfactoria • Antonio Manero


Título original Sparrows Año 2015 País Islandia Director Rúnar Rúnarsson Guión Rúnar Rúnarsson Reparto Atli Oskar Fjalarsson,  Ingvar Eggert Sigurðsson,  Kristbjörg Kjeld,  Rade Serbedzija

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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