EL PROFESOR DE VIOLÍN

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EXPIAR LA AMBICIÓN 

★★★☆☆

Película irregular y modesta aunque de indudable encanto e interés. Por una parte tenemos el periplo de un ex niño prodigio – virtuoso del violín – que es incapaz de encontrar su hueco vital en el mundo adulto y ofrecer todo su notable potencial creativo y musical. Por otra parte está el reflejo del inframundo de las favelas de São Paulo, con su criminalidad y su caciquismo asolador, con su lucha sin cuartel por la supervivencia. También ofrece el retrato desalentador de unos jóvenes de la barriada de Heliópolis, entre la exclusión social y su denostado afán de resistencia cotidiana, sorteando la incultura, la incomprensión, el rechazo y la delincuencia. Y, por último, propone el mundo de la música como resquicio para la redención personal y ventanuco para la esperanza.

Quizás peque de falta de originalidad y de simplismo reduccionista e idealismo trasnochado, pero se ve con agrado y resulta convincente pese al catálogo de tópicos de que hace gala. No ahonda en sutilezas psicológicas, ni explora las causas profundas (ideológicas o sociales), ni ofrece un estudio sociológico de lo que retrata, pero su renuncia de la complejidad discursiva y su sana simpatía por todos sus personajes la convierten en una loable muestra de cine social que renuncia al sermoneo facilón y se contenta con ofrecer una historia sugerente sobre los claroscuros de las carencias afectivas y dinerarias, centrándose en la encomiable voluntad de superación que anida en todo ser humano.

El tono melodramático elegido no carga las tintas ni se detiene en la denuncia facilona, sino que envuelve la acción con cariño, determinación y energía, donde los detalles marginales que abocetan la trama resultan tan interesantes por lo que implican como por lo que sugieren, ofreciendo un mosaico de las contradicciones y servidumbres de una sociedad inclemente, arbitraria e injusta, pero dinámica y palpitante. No ofrece soluciones apriorísticas ni excluyentes aunque se centra en un posible remedio: la cultura – en este caso, el mundo de la música y la disciplina del compromiso – como vehículo para salir de la indigencia anímica y comunitaria y así ampliar los horizontes.

Está a caballo entre el cine comprometido y la narrativa vivificante sobre el desarrollo personal a través de caminos imprevistos que nos reconectan con el mundo y nos permiten entender que vivimos en sociedad y que nos debemos a nuestros semejantes y hacer lo que esté en nuestras manos para mejorar su situación, con aquello que esté a nuestro alcance, por poco que nos pudiera parecer. Imperfecta, encantadora y luminosa • Antonio Manero


Título original Tudo Que Aprendemos Juntos Año 2015 País Brasil Director Sergio Machado Guión Maria Adelaide Amaral, Marcelo Gomes, Sérgio Machado, Marta Nehring, Antonio Ermirio de Moraes Reparto Lázaro Ramos,  Kaique de Jesus,  Elzio Vieira,  Sandra Corveloni,  Fernanda de Freitas,  Hermes Baroli,  Criolo,  Rappin’ Hood,  Thogun

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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