VIVA

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EL AMOR HACE FUEGO EN TUS VENAS …

Hay tantas formas de amor y tantas maneras diferentes de amar que no caben ni en el vademécum más voluminoso y exhaustivo. No sólo en cuanto al amor sensual, sino también al amor entre padres e hijos, entre amigos o compañeros, entre semejantes – episódicos o repetitivos – o entre personas de edad desigual y procedencia incierta. Y lo que tiene en común este apego es que el hombre es un animal gregario que necesita de la camada, de compañía entrañable que lo arrope y proteja. Necesitamos del apoyo de nuestros seres queridos, cercanos o lejanos, nuestras raíces o nuestra descendencia, algunas veces inamovibles, otras veces elegidos, las más de las veces impuestos por el azar consanguíneo. No siempre deseamos querer a quien queremos, pero siempre acaba venciendo esa pasión desordenada y arbitraria que nos altera y somete aun cuando creamos estar serenos, equidistantes y juiciosos… ¡Ay perverso amor y sus brutales desafueros!

Quizás sea esta cinta irlandesa sobre un pedazo de la Cuba actual una extravagancia o una rareza, pero pese a un comienzo algo farragoso y manido, consigue ganarse al público a fuerza de tenacidad y perseverancia. Apenas hay novedades dignas de mención – ni en cuanto al reflejo del paupérrimo presente que viven en la isla (nunca está en el centro de la historia, pero impregna cada una de sus imágenes), ni en cuanto al dibujo de los personajes que no pasan de ser unos clichés bienintencionados e ingenuos – pero la cinta crece durante su metraje, ahondando en los recovecos más intrincados y sombríos del corazón hasta brotar como una inesperada flor que surge arrebatada entre el yermo asfalto de la ciudad impasible. Súbita vehemencia que ilumina el alma más torturada y oscura.

La fuerza de la última media hora es subyugante y seductora, dándole por completo la vuelta y ennobleciendo los trillados caminos recorridos hasta entonces. La figura del padre ausente que reaparece de improviso, el hijo que se cree defectuoso e imperfecto pero que lucha desde su áspera parcela ingrata por alzarse y manifestarse contra la atronadora corriente machista y censora que lo impregna todo… Lo dicho, nada nuevo y, sin embargo, rezuma hondura, dignidad y pureza. El rigor granítico y casi sin matices de los individuos que pueblan esta historia desmañada acaba calando hasta la médula a pesar de sus aparentes tosquedades y simplezas.

Pese a lo convencional del relato y sus adocenados meandros, la muy convincente y cautivadora interpretación de Héctor Medina – secundado por un conjunto de desechos a cual más entrañable – lo acaba convirtiendo en una experiencia cálida y conmovedora • Antonio Manero


Título original Viva Año 2015 País Irlanda Director Paddy Breathnach Guión Mark O’Halloran Reparto Héctor Medina,  Jorge Perugorría,  Luis Alberto García,  Renata Maikel Machín Blanco,  Luis Manuel Álvarez

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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