DOS BUENOS TIPOS

TIPOS1

JUGUEMOS A DIVERTIRNOS

★★★☆☆

El homenaje a veces linda con la parodia… o quizás es que no haya mejor homenaje que una buena parodia. Aquí nos encontramos con una jugosa apoteosis a la estética entre cutre y pachanguera de los años setenta, entre luces de neón y música disco, entre fiestas con piscina y sirenas travestidas, peinados campanudos y pelis porno que podrían aún llamarse con retintín cine alternativo o independiente, violencia algo caótica y amor paterno filial. Cóctel de muchos y variados ingredientes que se puede degustar a sorbos o ingerir de una vez y disfrutar del subidón alucinógeno que proporciona sin por ello sentirse del todo culpable. Experimentar con la química son ecos contraculturales de la década precedente con coletazos de nubes sonrosadas y conspiraciones paranoicas del establishment tipo Escándalo Watergate o similares…

Cine gamberro y sin complejos. Entretenimiento sin mala conciencia ni remordimientos. Puro divertimento chusco y bullanguero. Colores psicodélicos y sustancias psicotrópicas de variada índole. Una pareja dispar y ecléctica entre un joven detective privado pícaro – de cuestionables o inexistentes escrúpulos morales – y un matón fondón y resabiado – que no pasa su mejor momento profesional o quizás nunca lo tuvo – que tras un primer encontronazo algo desabrido acaban uniendo sus fuerzas en busca de una voluptuosa muchacha de rotundas curvas que quizás esté muerta o quizás guarde un secreto que convenga enterrar u ocultar, pero que en cualquier caso se convierte en un pretexto inmejorable para la desaforada trama de persecución,  consecución y pérdida que se despliega ante nosotros de forma virtuosa y sin complejos, como las neumáticas mamellas de la estrella del porno que irrumpen en una nocturna y pacífica mansión suburbial.

Encontrar el tono adecuado es la premisa ineludible de tan arriesgada propuesta, comedia intrascendente que bebe del pop, del camp y del cine comercial basura de aquellos años que festeja sin rubor, cultura mugrienta con minúsculas pero de reconocibles raíces pachangueras que algunos recordamos como ecos de una infancia pretérita y soterrada que nos recrea aquellos luminosos años del neón color melocotón y sabor a limones o cocos del caribe frondoso. El ejercicio de nostalgia tiene que ser férreo y milimétrico o yerra la diana por completo. Y en este caso existe el acierto de unos diálogos ingeniosos, unos actores entregados, una estética insuperable y un mundillo rancio, sinuoso y resbaladizo del todo adorable.

Resuelto con solvencia, presentado con picardía, envuelto en celofán multicolor… Poco que objetar cuando el cine encuentra el equilibrio entre diversión y dispersión, entro locura y goce para ofrecer un suflé intrascendente pero entretenidísimo • Antonio Manero


Título original The nice guys Año 2016 País Estados Unidos Director Shane Black Guión Shane Black Anthony Bagarozzi Reparto Ryan Gosling,  Russell Crowe,  Matt Bomer,  Kim Basinger,  Yvonne Zima,  Keith David, Margaret Qualley,  Beau Knapp,  Angourie Rice,  Daisy Tahan,  Abbie Dunn,  Michael Beasley,  Joanne Spracklen,  Dale Ritchey,  Terence Rosemore,  Chace Beck,  Kahallyn Summer Cain,  Cayla Brady,  Murielle Telio,  Lexi Johnson,  Gary Wolf,  Maddie Compton,  Michelle Rivera,  Joshua Hoover,  Charles Green,  Scott Ledbetter,  Amy Goddard,  Brian Gonzalez,  Ty Simpkins

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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