RESUCITADO

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POLVO, SUDOR Y HIERRO

Antonalva

Durante la proyección me viene a la memoria un remoto poema de Manuel Machado titulado Castilla (‘El ciego sol se estrella / en las duras aristas de las armas…’). Y me pregunto: ¿para qué y para quién hacer, a día de hoy, una película religiosa a la vieja usanza? ¿Tendrá público, habrá mercado, alguien podrá sentir el más mínimo interés por una narración mil veces vista y mil veces ensalzada o pisoteada durante las últimas décadas? ¿Tiene algún sentido volver sobre lo ya sabido sin que quede claro si estamos ante una hagiografía o un relato de aventuras o el empeño ciego de un obstinado cineasta? Yo no sé responder a estas preguntas, sólo puedo describir lo que he visto, sentido y pensado de esta cinta.

Quizás lo más destacable sea el punto de vista elegido: como si de una obra policiaca se tratase, le encargan a un centurión romano encontrar el cuerpo desaparecido del nazareno, ya que Poncio Pilato teme que este hecho pueda provocar revueltas judías y disturbar la precaria paz palestina del momento. Y vemos todo el desarrollo desde los ojos de este militar ambicioso y eficiente que anhela la paz y el sosiego de un retiro en el campo, merecido pago por su ardor guerrero y por su eficacia en las batallas entabladas. A través de su mirada vemos desfilar la crónica del inicio del cristianismo, desde su firme escepticismo inicial (un buen romano es politeísta por naturaleza) hasta su reticente despertar espiritual del último tercio.

El resto es predecible y parece destinado al consumo masivo por aquellos fervorosos creyentes de Norteamérica conocidos como el cinturón de la biblia, o bien servir de adecuado relleno televisivo a la programación de semana santa de cualquier país mínimamente cristiano. Es innegable que el tono policiaco proporciona un ritmo nuevo y un agradable dinamismo al relato, que la recreación histórica es meritoria, que la estética resulta convincente sin ser cursi o empalagosa, es decir, en general es bastante entretenida pese a la nula sorpresa del meollo central de la historia. No parece tanto un apolillado martirologio al uso como un interesante intento por renovar y actualizar algo que parecía perdido para el gran público, manteniendo lo esencial sin recurrir a los tópicos más estomagantes.

Es una película sólo destinada a gente que no sea rabiosamente antirreligiosa y que al menos sienta un mínimo de interés por el cristianismo o tenga curiosidad por ver cómo puede enfocarse la experiencia religiosa en el siglo XXI. Elocuente en su previsibilidad, sin logros reseñables pero satisfactoria dentro de sus limitaciones.


Título original Risen Año 2016 País Estados Unidos Director Kevin Reynolds Guión Paul Aiello, Karen Janszen, Kevin Reynolds Reparto Joseph Fiennes,  Tom Felton,  Cliff Curtis,  Peter Firth,  Stewart Scudamore,  Luis Callejo,  María Botto,  Mish Boyko,  Mark Killeen,  Stephen Hagan,  Stephen Greif,  Jan Cornet,  Joe Manjón,  Antonio Gil,  Richard Atwill,  Andy Gathergood,  Pepe Lorente, Selva Rasalingam,  Stavros Demetraki,  Manu Fullola,  Mario Tardón,  Àlex Maruny, Paco Manzanedo,  Frida Cauchi

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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