LA LEY DEL MERCADO

laleydelmercado2 LOS RICOS SON CORRUPTOS, LOS POBRES SON JUSTICIEROS 

por Antonalva

¡Qué lejos nos queda Ladrón de Bicicletas de Vittorio De Sica! Desde hace años, al amparo de la crisis galopante, se ha tratado de emular aquel portento neorrealista que aún conmueve corazones y conciencias, renovando su inalienable compromiso, perdurando su avasalladora pertinencia social y cinematográfica, conservando intactas todas sus virtudes, su afilado sentido crítico y su acerado temple moral. También tenemos la laureada Los lunes al sol (2002) que se realizó en los años de la bonanza económica española, sin aclarar si se solidarizaba con los parados o denunciaba el desarrollo industrial, pero se alzaba en medrosa conciencia moral de una sociedad que parecía sentirse culpable de su crecimiento económico.

La presente cinta francesa – tras el inapelable y meritorio logro belga de Dos días, una noche – le da una vuelta adicional de tuerca al asunto, al defender un discutible aforismo ético: resulta que el robo y el engaño son virtuosos y revolucionarios si los realizan gente de pocos recursos. El refranero popular ya lo recoge en ‘Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón’, axioma abrazado también por la doctrina social de la Iglesia como si de una bula se tratase, permitiendo al pobre robar sin culpa ni remordimientos, ya que el necesitado siempre lleva razón y el pudiente es sospechoso de delinquir en todos los casos. Por lo tanto, no estamos ante una ficción, sino ante un panfleto, donde todo va encaminado a justificar la pertinencia del hurto cuando el ladrón tiene una mayor necesidad que el damnificado.

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Resulta cansino asistir a la lenta, torpe y laboriosa demostración de una regla moral tan discutible como equívoca. Si nos escandalizamos, con razón, cuando el rico roba y amasa una fabulosa e irritante fortuna y lo denunciamos como corrupción, ¿por qué deberíamos de bendecir al menos favorecido cuando realiza eso mismo aunque sea a menor escala? ¿Significa eso que la maldad o bondad de nuestros actos sólo depende del volumen de la cuenta corriente de nuestras víctimas? ¿Que si robamos a quien más tiene que nosotros, llevamos siempre razón, sea cual sea nuestra motivación o causa? Peligrosa premisa que bordea la ley del talión, basta con definir una frontera arbitraria y la veda queda abierta para delinquir a destajo.

Podría disculparse este revoltijo y desbarajuste doctrinario si estuviéramos ante una cinta llena de virtudes, narrativas o de cualquier otra índole. Pero estamos ante un rancio cine de tesis que aburre hasta al apuntador y hiede a naftalina caducada. Las discutibles buenas intenciones no bastan para lograr una cinta de interés. Prescindible.|✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|


 

Título original La loi du marché Año 2015 País Francia Director Stéphane Brizé Guión Stéphane Brizé, Olivier Gorce Reparto Vincent Lindon, Yves Ory, Karine De Mirbeck, Matthieu Schaller, Xavier Mathieu, Noël Mairot, Catherine Saint- Bonnet, Roland Thomin

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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