LA DOBLE VIDA DE VERÓNICA

LADOBLEVIDA1

LA MECÁNICA DEL CORAZÓN 

Luis Ogades

En 1991, el cineasta Krzysztof Kieslowski salió, por primera vez, de su Polonia natal, para construir un relato partido en dos partes, en el que dos jóvenes, la polaca Weronika y la francesa Véronique, de apariencia idéntica, la de la hermosa Irène Jacob, y biografía similar, ven como sus vidas se entrelazan aunque el único contacto que hayan tenido se produjera cuando Véronique, de turismo por Polonia, se sube a un autobús en medio de una manifestación, mientras Weronika la observa, ensimismada, en la plaza, quedando para la posteridad una fotografía que la primera le saca a la segunda desde la ventana del autobús. Una fotografía, nada más. Un objeto tan frágil como eterno, tan vacío (de alma) como lleno (de significado). Como si una misma persona se viera reflejada en dos espejos de forma distinta, pero sin dejar de ser, jamás, ella misma.

El mundo que crea Kieslowski, uno de los autores europeos más relevantes de la segunda mitad del S.XX, para sus dos protagonistas, está preñado de realismo mágico. En la Europa que surgió tras la caída del Muro de Berlín y el colapso de la URSS, Kieslowski diluye las fronteras para mostrarnos realidades que se asemejan más de lo que podríamos pensar. Para explorar dichas realidades, recurre a las ensoñaciones, construyendo un mundo en el que realidad, sueño y pesadilla se funden bajo la música del maestro Zbigniew Preisner. Es precisamente la partitura de Preisner la que llena un relato construido a base de retazos de dos vidas frágiles. No se puede entender La doble vida de Verónica sin su música. En pocos films contemporáneos, ésta ha tenido tanta relevancia narrativa. La música ata a estas dos mujeres, perdidas en sus propias existencias, la una a la otra, hasta fundirlas, hasta que su vida sea, efectivamente, única pero doble.

El film, como todo buen sueño, es una experiencia a ratos fascinante y a ratos angustiosa, sobre cómo nos sentimos cuando algo no cuadra en nuestras vidas, cuando las piezas necesarias para que nuestro mecanismo emocional funcione. La doble vida de Verónica es un retrato de la angustia humana. A los problemas físicos de las Verónicas, se unen sus problemas sentimentales y vitales. Les duele el corazón, en todos los sentidos. De tal forma que a lo largo del metraje se van deshaciendo ante nuestros fascinados ojos, iluminadas en múltiples colores por la preciosa fotografía de Slawomir Idziak, y con la música de Preisner como melodía que pronostica el colapso físico y emocional de las protagonistas. La doble vida de Verónica es una película triste y emocionante, llena de sentimientos, pura poesía audiovisual.


 

Título original La double vie de Véronique Año 1991 País Polonia Director Krzysztof Kieslowski Guión Krzysztof Piesiewicz, Krzysztof Kieslowski Reparto Irène Jacob, Halina Gryglaszewska, Kalina Jedrusik, Aleksander Bardini, Philippe Volter, Jan Sterninski, Jerzy Gudejko, Wladyslaw Kowalski, Guillaume de Tonquedec

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