SUFRAGISTAS

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¿CÓMO HACERTE OIR CUÁNDO NO TE ESCUCHAN?

por Antonalva

¿Qué hacer cuándo te ignoran, cuando rechazan darte voz, cuando no tienes ningún derecho, cuando eres mujer y se espera que seas la sierva de tu marido, la sumisa silenciosa que cuida de la camada y te asignan un papel no ya secundario sino marginal e insignificante, cuando no puedes disponer ni de tu dinero, ni de tu vida para nada que no coincida con la voluntad del macho cancerbero?  Y apenas ha pasado un siglo de todo el movimiento sufragista (concepto que se utilizó como insulto, como acusación, como censura pese a lo irreprochable de sus intenciones)… qué lejos y apolillado nos parece todo cuando aún hay tantas mujeres sin los mínimos derechos como seres humanos.

Prefiero ser una rebelde a ser una esclava.

 

Estamos ante el retrato sobrecogedor y lúgubre de una época, lleno de angustia y frustración, infamante e hiriente, repleto de injusticias tácitas y de insensibilidad manifiesta. Es el contraste sangrante y amargo entre la tradición y la novedad que cuestiona las costumbres arraigadas, entre la lucha y el conformismo, entre la rebelión y la mansedumbre. Cinta necesaria porque solemos olvidar de dónde venimos, solemos ignorar cuán difícil y doloroso ha sido lograr unos derechos civiles que creemos naturales e irrevocables pero que tanta sangre, tanto desvelos, tanto sufrimiento ha sido necesario emplear para alcanzarlos. Olvidar es perder la perspectiva y correr el riesgo de caer en los mismos errores. Todo podría perderse como lágrimas en la lluvia.

Se ha optado por un enfoque afín al universo de Charles Dickens, es decir, se cargan las tintas sobre el drama, las fatigas, el doloroso camino de espinas, bordeando el folletín descarnado y enfatizando los recovecos más sombríos e ingratos del relato. Quizás semejante tremendismo desalentador haya sido real, pero en la ficción resulta algo sobrecargado y monocorde, falto de matices,  demasiado monolítico y pétreo. Funciona, sí, pero pierde algo de capacidad de convicción por su falta de tonalidades, por su ensimismamiento fatalista y sin apenas resquicios para la esperanza en el ser humano y su talento para la regeneración y el cambio. Sin embargo, hay una habilidosa combinación de personajes reales y ficticios, de historias entrelazadas que reflejan el callejón sin salida en que se encuentran sus atribuladas protagonistas.

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Es de justicia destacar el primoroso acabado de la cinta, desde su férreo guión, la envolvente música (del talentoso Alexandre Desplat, que cuando acierta es insuperable), de todas las actrices, pletóricas en sus respectivos cometidos (en especial, la algo ñoña e indigesta Carey Mulligan), de la ambientación y la dirección. Todo excelente y sin embargo, se queda por debajo de lo que quizás pudo ser. Eficaz y efectiva, sí, pero también tópica y simplista.|✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|


Título original Suffragette Año 2015 País Reino Unido Director Sarah Gavron Guión Abi Morgan Reparto Carey Mulligan, Helena Bonham Carter, Meryl Streep, Anne-Marie Duff, Brendan Gleeson, Ben Whishaw, Romola Garai, Samuel West, Geoff Bell, Natalie Press, Lee Nicholas Harris, Richard Banks, Adrian Schiller, Judit Novotnik, Morgan Watkins

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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