EL CLAN

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PADRE AMANTÍSIMO: LA FAMILIA COMO (OTRA) EXCUSA PARA EL CRIMEN
por Antonalva

Produce espanto y perplejidad presenciar cómo una sociedad puede estar tan enferma, tan corrompida, tan amoral y tan echada a perder que acaba asumiendo e integrando en la cotidianidad más repulsiva una cadena de crímenes contra la libertad individual, contra la convivencia cívica, contra el sentido común, por permitir que la criminalidad se adueñe del día a día, por no mover ni un dedo para restablecer el orden y la coexistencia pacífica entre los semejantes. Cuando el horror se vuelve cotidiano, parece que cualquier excusa es válida (la necesidad de dinero, la envidia por el que tiene más que uno mismo, la supuesta injusticia de haber perdido el poder, las diferencias ideológicas, etc.) para cometer cualquier delito en beneficio propio, sin importar sus consecuencias.

“Soy inocente”

 

Convivir con la crueldad, la infamia, la ignominia, la extorsión, la barbaridad nos vuelve insensibles a las atrocidades. Cuando privamos al otro de cualquier derecho y dignidad porque piensa diferente, porque tiene más, porque nació en la riqueza o tuvo la gracia del talento, entonces se desencadenan cataclismos que resultan casi imposibles de domeñar. Y se desarrolla una ceguera pavorosa ante la crueldad e insensibilidad de toda actuación, fijándose sólo en los fines pero omitiendo la sangrante inhumanidad de los medios. Cuando creemos tener derecho a algo nos da igual que la ley no esté de nuestra parte: nosotros somos la ley o la reescribimos a nuestro antojo con tal de sacar tajada y saltarnos todo control, toda cortapisa, todo límite, por aberrante y cruel que nos volvamos.

Estamos ante un hecho verídico situado en la Argentina de los años ochenta, pero su validez trasciende aquella época y aquella geografía hasta devenir en metáfora universal. El momento y el país parecen anecdóticos – aunque no lo sean nunca y no debemos olvidar que todos somos responsables del momento presente que vivimos – pero está tan bien reflejado que produce la malsana sensación de estar asistiendo a un documental sobre el enfermizo y calamitoso comportamiento de personas enfermas de violencia, de armas, de vanidad, de rango, de impunidad o de ambición y que atropellan a sus semejantes en beneficio propio. Cerrar los ojos parece la solución: lo que no vemos, no existe. Y nos sentimos limpios.

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Además del aterrador tono monocorde, atroz y lacerante que le imprime su director, Pablo Trapero, hay que destacar sobre todo la actuación portentosa de Guillermo Francella, un actor de una ductilidad camaleónica y de una efectividad infalible. Su mirada y su gesto espantan y su poderosa creación pasará a la historia de la feroz villanía vulgar y corriente. Muy desasosegante.|✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|


 

Título original El Clan Año 2015 País Argentina Director Pablo Trapero Guión Pablo Trapero Reparto Guillermo Francella, Peter Lanzani, Inés Popovich, Gastón Cocchiarale, Giselle Motta, Franco Masini, Antonia Bengoechea, Gabo Correa

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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