45 AÑOS


452SECRETOS DE UN MATRIMONIO: BERGMAN EN LA CAMPIÑA INGLESA

por Antonalva

Los aniversarios son circunstancias ambivalentes que sirven para recalcar ciertos eventos. Pueden ser motivo de alegría y regocijo. Pueden causar nostalgia y melancolía. O pueden señalar un punto de inflexión, desencadenando un revoltijo de emociones difícil de ordenar y digerir. La vida es imprevisible y nosotros mismos somos difícil de prever: creemos estar habitando una dicha extrema o una felicidad serena y sin embargo basta un mínimo detalle para que todo se resquebraje. Nos preguntamos qué ha pasado, que si lo que creemos haber vivido realmente ha sido así o tan solo una ficción, fruto de nuestra credulidad o buena fe o de nuestra ceguera persistente. Porque basta una pequeña noticia, apenas un pie de página, para revolvernos las entrañas y hacernos preguntas terribles que nos corroen el alma y nos deforman la percepción de la realidad.

“¡No vuelvas a decir su nombre!”

 

Estamos ante una cinta sutil y nada trivial. Plantea interrogantes complejos que no son fáciles de desentrañar ni encajar. Y lo mejor de todo es que lo hace sin apenas ruido, sin levantar la voz, sin alardes ni aspavientos, sin énfasis ni truculencias, sino centrándose en el mundo íntimo de su protagonista, a la que le cuesta sobremanera asumir que ella no ha sido el primer amor de su marido, que tuvo una historia de amor previa, antes de tan siquiera conocerse ellos y de la que tras más de cincuenta años tiene conocimiento, resurge de entre los muertos y explota en la intimidad familiar con una fiereza inusitada. Un apenas entrevisto espectro que desencadena una crisis y nos revela que nada es como teníamos la certeza que era y nos siembra la duda, la inquietud, la alarma y la congoja.

Comentar la trama corre el peligro de desvelar demasiados datos, porque si algo muestra esta cinta es que es la cantidad de información y la forma de dosificarla y revelarla es lo que convierte un episodio pretérito en una tormenta perfecta con la potencia de un huracán aniquilador que quizás pueda carcomer los cimientos más sólidos y derribar las estructuras más robustas. ¿O acaso estamos imaginando lo que no hay y construyendo castillos en el aire, rehaciendo nuestro recuerdo con jirones de conjeturas, sustituyendo certezas por cábalas, sembrando de sospechas una memoria que creíamos inamovible y firme? La insidia es el máximo disolvente.

451

Si les gustan las películas que transitan la ambigüedad y los matices con insolencia y descaro, no se la pierdan. También vayan a verla por la inconmensurable interpretación de Charlotte Rampling. Su última escena – un devastador baile sin diálogos – es antológica y memorable. Pura filigrana que disecciona los hondos claroscuros del alma.|✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|


Título original 45 Years Año 2015 País Reino Unido Director Andrew Haigh Guión Andrew Haigh Reparto Charlotte Rampling, Tom Courtenay, Geraldine James, Dolly Wells, David Sibley, Sam Alexander, Richard Cunningham, Rufus Wright, Hannah Chalmers, Camille Ucan

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

diecinueve − Doce =

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.