A PRIMERA VISTA

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¿DE QUÉ COLOR ES EL AMOR? … AUNQUE DIGAN QUE EL AMOR ES CIEGO

por Antonalva 

Durante mi adolescencia me hice varias veces la pregunta: ¿cómo me enamoraría y cómo sabría que me he enamorado? …si yo fuera ciego. No me parecía una cuestión trivial, porque tanto el deseo como el amor me han entrado casi siempre por los ojos primero y sólo paulatinamente ha ido calando más hondo. Quizás se deba a un enfoque ñoñamente romántico que nos han inculcado desde nuestra infancia: príncipes o princesas de una belleza simpar que además reúnen virtudes de carácter y bondades infinitas, de linaje límpido y potencial descendencia inmaculada. Tanto remilgo pusilánime que nos hace olvidar lo esencial: que queremos compartir la vida con una persona singular, que nos toque, llegue y llene nuestro corazón.

“Siempre hay oscuridad para mí.”

Tanto tópico trasnochado y añoso – aunque perenne – persiste hasta nuestros días, fomentado y alimentado tercamente por la paciente y correosa iconografía cinematográfica y literaria al uso. Sin embargo, conserva toda su fuerza y emocionante veracidad cada vez que se acierta con estos mínimos mimbres, obstinadamente permutados para permanecer inalterables: dos jóvenes enamorados se encuentran, no saben qué sienten ni qué nombre dar a lo que sienten, ni cómo vivirlo, ni a quién decírselo, ni cómo afrontar y encauzar lo que parece un extravío obstinado de la cordura. Y aunque los jóvenes en cuestión sean dos mozos apenas púberes – uno de ellos ciego, el otro un rizos entre modoso y angélico – tenemos los ingredientes de un tópico mil veces transitado…

Y, pese a todo, esta cinta funciona aunque nada hiciera presagiar semejante logro. Caminos trillados, claroscuros fatigados, calor y sofoco adolescente de muchas formas y pocos formatos… no hay nada nuevo (ni en el lenguaje, ni por la narración, ni en los contenidos, ni los diálogos, ni en personajes o en situaciones) y, sin embargo, funciona. Quizás se deba a que la candidez de la mirada del cineasta primerizo nos recuerda y reconcilia con una época de la que guardamos un candoroso recuerdo indulgente: nuestra propia adolescencia. Nos hace volver a aquellos años en que deseábamos un gran primer amor, aunque no tuviera aún nombre, ni tan siquiera sexo, pero deseábamos vivenciar unas emociones que no por ignoradas eran menos deseables. ¡Ay la fuerza perniciosa de la fantasía calenturienta del púber inmaduro!

VISTA2Podría censurarse su falta de originalidad o su excesivo melindre o su final dulzón y placenteramente soñador, bullicioso y optimista… pero qué más da si acierta en lo esencial: el retrato de un primer amor adolescente entre dos blanquitos de la discreta burguesía brasileña. Localismo y hermosura universal. |✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|

Título original Hoje eu quero voltar sozinho Año 2014 País Brasil Director Daniel Ribeiro Guión Daniel Ribeiro Reparto Ghilherme Lobo, Fabio Audi, Tess Amorim, Selma Egrei, Eucir de Souza, Naruna Costa, Júlio Machado, Isabela Guasco

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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