UNA NUEVA AMIGA


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QUÉ SABE NADIE

por ulher

De fácil visionado y lenta digestión. Así es el cine de François Ozon. Sus historias se siguen con interés, a golpe de inquietantes pianos, dónde cualquier revés es asimilado por muy temerario que pueda ser. Horas después es cuando ponemos el centrifugado dándonos cuenta que nada ha sido gratuito y que por la perversa mente del cineasta fluyen ríos de mala baba que desembocan en una sociedad hermética que responde al nombre de progresista. Esa hipocresía encuentra su Talón de Aquiles en la cinematografía de Ozon, en lucha constante contra el esnobismo imperante.

“No puedo dejar de lado mi vida”

Con Una nueva amiga, su director afila el aguijón hacia varios blancos desvirtuando el principal. Ahí radica la falta de conexión con un filme de excelente fondo pero de formas cuestionables. Por momentos es un kamikaze dispuesto a jugársela -plausible cuanto más imprudente se vuelve-, mientras que pierde fuelle en pasajes que rozan lo bochornoso y lo cursi. Un conglomerado ya analizado en su interesante trayectoria dónde el estudio de la figura femenina constituye el paradigma. La identidad sexual, el duelo ante la pérdida, las nuevas estructuras familiares suman argumentos de peso a un guión que, en ocasiones, cuesta tomárselo en serio. Al contrario de sus protagonistas. Roman Duris y Anaïs Demoustier. Dos intérpretes que irrumpen en pantalla con un magnetismo brutal. Resulta complicado entrar en este histriónico relato si no es por la presencia de ambos.

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En Una nueva amiga los géneros transmutan entre sí como ese juego de identidades impreso sobre el guión. No es un capricho, por tanto, que la comedia sea tan zafia. La elección de Ozon viene a certificar nuestro fútil humor ante aquel que no sigue los cánones marcados por una sociedad caduca. En el drama se desenvuelve con una rapidez inusitada. Con la elegancia del país que le ha visto crecer, es capaz de invertir la sonrisa en llano en cuestión de segundos. Sin ir más lejos, su arranque no deja de ser una declaración de intenciones en toda regla. Ese maquillaje, ese velo, ese vestido. Nada es lo que parece en el cine de Ozon. Un juego de perversiones al que ya nos tiene acostumbrados y que no deja de seguir entusiasmando. Un punto de partida prometedor, exquisito, deudor de nuestro director más internacional que conduce a un segundo tercio de subidas y bajadas emocionales, para terminar con un cierre factible pero mordaz.|✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|

Título original Une nouvelle amie Año 2014 País Francia Director François Ozon Guión François Ozon Reparto Romain Duris, Anaïs Demoustier, Raphaël Personnaz, Isild Le Besco, Aurore Clément, Jean-Claude Bolle-Reddat, Bruno Pérard, Claudine Chatel, Anita Gillier, Alex Fondja, Zita Hanrot, Pierre Fabiani

Sobre nosotros Ulher

En el cine hacer llorar en más fácil que hacer reír, o eso dicen. Sin embargo, cuento con los dedos de una mano las veces que una película me ha hecho inundar el salón. Una tarea complicada la de llegar al corazón. Wenders lo hizo en un peep-show y desde entonces estoy recuperándome. Más tarde llegó Tornatore y casi muero en el naufragio. Con Daldry aún estoy desatando el nudo que me provocó mientras no dejo de maravillarme con la grandeza de los viajes de Kubrick.Amante del cine desde que tengo uso de razón. Crecí con las marujas deslenguadas de Almodóvar. Mi psicólogo de cabecera responde al nombre de Aronofski y los domingos cierro las noches con Wilder.

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