LA CASA DEL TEJADO ROJO

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CONTENIDO, MOROSO Y EXANGÜE RELATO DE UNOS AMORES BOBALICONES Y TRASNOCHADOS

por Antonalva

Desde hace años que sigo con sumo interés las películas del veterano cineasta japonés Yôji Yamada, nacido en septiembre de 1931 y en activo desde 1961. Su anterior película estrenada en España fue la excelente – aunque pasase casi desapercibida – Una familia de Tokio, hermosa recreación de una clásica cinta de Ozu. Pero esta vez ha errado el tiro y nos presenta un manido relato de amores contrariados, disimulados, malversados y malvividos en el Japón de 1935 a 1945. Todo resulta falso e impostado: la recreación de época es de cartón piedra, demasiado luminosa y colorista para el momento histórico que retrata. Los vericuetos de la trama – muy japonesa en el disimulo de los sentimientos y en el pudor de la mirada – nos llega desvaída y marchita.

“Que venga esta tarde sin falta.”

El exiguo lance se alarga durante más de dos largas y fatigadas horas hasta desembocar en un atisbo de emoción y catarsis que luego se prolonga durante una coda demasiado premiosa que no saber concluir ni rematar con sencillez o rotundidad lo que ha planteado. Mucho viaje para tan poca alforja. Quizás el mayor problema sea uno de ensamblaje y cohesión. Cada escena por sí misma y de forma aislada funciona, está bien rodada y resulta encantadora y primorosa en su estudiada frialdad, contención y mesura. Pero el conjunto no avanza, parece del todo inerte y acaba fatigando, al encadenar escena tras escena, sin apenas variación ni progresión, sin sembrar en el espectador ni una brizna de inquietud, turbación o interés en los pormenores y meandros que retrata.

Pero tanta sencillez, discreción, repetición y primor en vez de sumar, restan interés y agotan al espectador por un exceso de suavidad y dulzor. Demasiado merengue, por bueno que sea, empacha. Porque aquí parece que tanto cuidado, esmero, exquisitez, mimo y delicadeza no llevan a ninguna parte y uno se queda por siempre esperando alguna sorpresa o algún abrupto sobresalto o alguna ruptura atroz… pero todo es previsible, cansino, premioso. Y los saltos en el tiempo no producen nostalgia o ensoñación, sino más bien incredulidad y cansancio, porque no hay cambios de textura ni de matiz y todo se acumula, desordenado y desatinado, en un desván apolillado.

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Sí, las dos actrices protagonistas están muy bien. Y hay algún hermoso momento de belleza y poesía, pero el balance final es el de una exhausta decepción, tanto metraje, tanta espera, tanta demora… para bien poco. |✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|

Título original Chiisai Ouchi Año 2014 País Japón Director Yôji Yamada Guión Yôji Yamada, Emiko Hiramatsu Reparto Takako Matsu, Haru Kuroki, Hidetaka Yoshioka, Satoshi Tsumabuki, Chieko Baisho, Takataro Kataoka

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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