THE KNICK


theknick2

MEDICINA-ESPECTÁCULO

por Carlos Ortega

Estupenda serie de televisión, cierto que muy dura –avisados quedan, y el que avisa no es traidor.

El estimulante Steven Soderbergh firma su primera, y hasta la fecha única, temporada. Ello marca ya una diferencia, y no menor, con otros productos de similares características, la mano de cuyos egregios creadores apenas si alcanza a verse más que en el piloto y el season finale, dejando el resto de episodios al albur de las casi siempre caprichosas productoras. A resultas de lo cual, encontramos en The Knick un continuum de calidad bastante homogéneo que resulta muy de agradecer, si bien la trama languidece un tanto hacia su curso medio, cosa en absoluto inhabitual, por otra parte –probablemente inevitable, de hecho-. No obstante, logra cobrar nuevos bríos en sus episodios finales hasta alcanzar un desenlace de todo menos tranquilizador, y sin necesidad de recurrir al tan socorrido como forzado cliffhanger de uso- y abuso.

El lujoso diseño de producción –aunque esto ya no es noticia en el género- da lustre a una estética ciertamente turbadora, a caballo entre el terror gótico y un estilizado steampunk, como acreditan algunos de los quiméricos artilugios de que se sirvieran aquellos pioneros de la cirugía en su incipiente praxis.

Soderbergh se recrea con deleite morboso, casi escatológico, en la descripción minuciosa de las operaciones llevadas a cabo por esa mezcla de entomólogo, carnicero y showman que constituían los cirujanos del 1900. Con que, insisto, y tal como advertí al inicio, The Knick no es plato de gusto para todas las sensibilidades.

Además, e igual que sucediera en Traffic (Traffic, 2000), la cinta más aclamada de Soderbergh, atraviesa la historia, casi como un personaje y no comparsa precisamente, el espinoso tema de la adicción a las drogas, en este caso a la cocaína inyectada. Lo cual supone un aporte extra de sordidez al argumento, al tiempo que redondea el impagable protagonista encarnado por Clive Owen. Alma indiscutible de la fiesta bizarra y desoladora que es esta The Knick, la serie perdería muchos enteros sin la imponente figura que compone el británico – el resto del reparto, con equitativa representación de todas las minorías étnicas y sociales presentes en el melting pot americano, no es gran cosa. Efectivamente, Owen camufla el acento y entrega una vigorosa interpretación, apoyado en los dos firmes pilares de su indudable carisma y un porte, el suyo, de una virilidad poco acostumbrada ya, una presencia de otra época que el fino bigotito lápiz no tiende sino a reforzar.

theknick1

En resumidas cuentas, muy recomendable patada en el hígado de parte de dos tipos que no se andan con zarandajas y a los que la corrección política importa más bien poco, como son Steven Soderbergh y Clive Owen. La contemplación del insalubre retrato que de la Nueva York de principios del siglo XX nos pintan a cuatro manos y copiosas jeringuillas supone una experiencia a la vez estremecedora e irresistible. Sólo nos queda esperar, casi con la desazón del yonqui, la llegada de una nueva temporada. |✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|

Sobre nosotros Carlos Ortega

A mí me criaron entre películas. De hecho, la colección de mi padre debe de sobrepasar, de largo, los dos mil títulos. Por cierto que malas, muy pocas. Años más tarde, sabedora de estas sospechosas inclinaciones mías, una novia me regaló una preciosa libreta moleskine, tamaño cuartilla, de crítico cinematográfico que no tardé en ponerme a garabatear. Como tampoco tengo empacho en compartir mis opiniones, una cosa ha llevado a la otra. En cuanto a mis preferencias, me remitiré a Orson Welles cuando, preguntado por las suyas, hizo la siguiente enumeración: John Ford, John Ford y John Ford.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

siete + Trece =

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.