EXODUS: DIOSES Y REYES

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QUID A HORRIBILIS PEPLUM CIRCA AEGYMTUM

Por Antonalva

¿Para qué volver a llevar a la gran pantalla una trama archiconocida, interminable, grandilocuente, obsesiva, fundamentalista, excluyente, plomiza y anticuada si no se aporta nada nuevo y resulta tan correcta como previsible y redundante? Asistir a dos horas y media de tediosa regurgitación de una narración trillada y sin sorpresas acaba siendo un suplicio análogo a los padecimientos del pueblo israelí: atrapados en una situación horrible (¡durante siglos!) y abocados a una liberación incierta (pero, ¿cuándo se acaba esto?) las estampas y escenitas se suceden con obsesiva previsibilidad hasta desembocar en un futuro incierto (¿lloverá, hará frío, habrá taxis a la salida,?).

¡Dios está con nosotros!

La corrección técnica, el buen acabado pulcro y esmerado y unos efectos especiales cuidados y eficaces casi son una obligación irrenunciable – y pronosticable – de cualquier superproducción que se precie. Aquí la calidad del conjunto es innegable, pero no así el entretenimiento, que brilla obstinado por su total y contumaz ausencia. Hay mucha forma ampulosa y muchos detalles brillantes, mucho colorido y estudiado contraste entre la opulencia de los ricos (egipcios) y mucha mugre e insalubridad picajosa de los pobres (los israelitas) pero poco fondo y nulo contenido. Es como ver postales animadas perfectamente fotografiadas, muy bien compuestas y sin más objetivo que el reproducir con almibarado gusto una época llena de fascinación  y poder evocativo, pero el interés flaquea desde el comienzo y acaba fatigando tan insípida reconstrucción inanimada.

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Lo realmente imperdonable es que el resultado sea tan aburrido, tan cansino, tan sin gracia ni interés, tan previsible y tan desatinado. Es larga y se hace larga. No aporta nada novedoso ni interesante, nada memorable, ninguna escena impactante y ningún personaje que trascienda las limitaciones de su acartonado cometido. Hasta un actor por lo general eficaz e inspirado como Christian Bale está perdido e insípido entre tanto maquillaje y tanto perifollo inconsecuente. Desaprovechados por completo están Sigourney Weaver, Ben Kingsley o John Turturro. Y el antagonista es tan patético y bobalicón que acaba siendo risible. En definitiva: una cinta soporífera, pesada y cargante, del todo superflua y prescindible. Aparatosa mercadotecnia al servicio de la nada absoluta. Ahórrensela. |✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|

Título original Exodus: Gods and Kings Año 2014 País Estados Unidos Director Ridley Scott Guión Steve Zaillian Reparto Christian Bale, Joel Edgerton, Aaron Paul, Sigourney Weaver, Ben Kingsley, Emun Elliott, John Turturro, María Valverde, Anton Alexander, Indira Varma, Ben Mendelsohn, Golshifteh Farahani

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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