20.000 DÍAS EN LA TIERRA

DIAS2

UNA ESTRELLA EN LA RUTINA

Una estrella del rock no es más que los anhelos hechos carne de un ser obsesionado con llegar a ser uno de sus ídolos. Es un disfraz que se ha hecho verdad, como si el personaje hubiera fagocitado al actor y necesitara actuar, vivir en un escenario para tener alma.

En 20.000 días en la tierra Nick Cave amanece con el sonido de un despertador que ha recorrido días e imágenes de tantas épocas que parece mentira. Se mira en el espejo y se pregunta quién es, qué hace, cómo ha llegado al punto vital en el que ya no aparecen demonios en el reflejo. Ahora solo vive la rutina, despertarse, escribir, comer, ver la tele, grabar. Seguir a ralentí otros tiempos, una historia, un archivo interior.

Al cantante sólo le quedan de esos tiempos de locuras los recuerdos, que van manifestándose en la pantalla de diversos modos hasta crear un puzzle perfectamente ensamblado: para la infancia, Lolita y otros recuerdos paternos, qué mejor que el psicoanalista. Para las colaboraciones, los reflejos de la mente que, como si saltáramos a Holy motors (2012), se personifican en su coche, recorriendo el sur de Inglaterra, el último refugio. Para la historia personal, El Nick Cave Archive, ahí donde descansan en cajas todas sus huellas, sus fotos en un desván berlinés con las paredes llenas de imágenes e ídolos, los recuerdos de otros amores. En definitiva, papeles que se han hecho canciones, experiencias que despiertan cuando sube al escenario y, como Nina Simone, se saca el chicle de la boca para pasar de ogro a magia, sea en las primeras filas o al fondo de la sala.

DIAS1

Entre la ficción y la realidad seguimos al cantante australiano por un Brighton frío y lluvioso, miramos con él un cielo azul que mira desafiante al verde mar agitado, un desafío constante entre la creación y el mundo real. Entre las reflexiones del cantante, los diálogos de su mente y con su psicoanalista, se cuela su sombra. Le vemos componer, tachar, grabar, tocar y cantar en el escenario como si cada uno de esos actos fuera el último al que se enfrentara en la faz de la tierra.

Uno de los documentales sobre música más redondo de los últimos años encuentra su esencia en abandonar el panegírico y obviar el relato biográfico lineal. Escuchar a Nick Cave viendo toda su historia delante de sus fotografías es recuperar los fantasmas del pasado de la mejor manera posible, dándoles el sentido de la realidad actual. Un relato que atraviesa años de éxito y adicciones en una voz serena y calmada que sigue cantando a todas las tormentas.

El australiano, que ya ha frecuentado en otras ocasiones la industria cinematográfica, consigue que, durante una hora y media, quieras una madurez como un Bad Seed más, con sus tonos oscuros en el firmamento. Hace que salgas de la sala convencido de crear y llevar a cabo tus ideas porque, aunque algunas no lleven a nada, son la luz que te hace estar vivo, que te lleva hasta la colina en la que puedes mirar a tu historia y ver que ahí reside el sentido de los días.|✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|

Por Pilar Torres 

Título original 20,000 Days on Earth Año 2014 País Reino Unido Director Iain Forsyth, Jane Pollard Guión Iain Forsyth, Jane Pollard Reparto Nick Cave, Susie Cave, Warren Ellis, Darian Leader, Ray Winstone, Blixa Bargeld, Kylie Minogue, Arthur Cave, Earl Cave.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

6 + dieciseis =

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.