LASA ETA ZABALA


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VICTIMAS Y VERDUGOS

El actual -y esperemos, permanente- alto el fuego de la banda terrorista ETA ha hecho que últimamente hayan surgido varios proyectos cinematográficos con, en mayor o menor medida, el llamado conflicto vasco de fondo, como podrían ser Ocho apellidos vascos o El negociador, ambas comedias con el guionista y director Borja Cobeaga como nexo en común. Pero también se ha abordado este tema con un enfoque más serio y frío, como es el caso que nos ocupa; que a diferencia de la exitosa película dirigida por Emilio Martínez-Lázaro no nos muestra el lado más amable del conflicto, sino el más crudo: el que se pudre bajo cal viva. La historia se centra en uno de los episodios más famosos de la agrupación parapolicial bautizada como Grupo Antiterrorista de Liberación, o GAL (sobre la cual Miguel Courtois realizó una película tras su éxito de su debut El lobo, también basada en una historia real relacionada con ETA), en la que éstos secuestraron en Francia a unos jóvenes pertenecientes a la banda ETA, para luego torturarlos durante días, matarlos y enterrarlos en cal viva. Doce años después comenzó un juicio contra los perpetradores de dichos crímenes, y de cuyo sumario se basa esta película.

¿Mi bando? Mi bando es el de la justicia.

Una obra rodada alternando euskera y castellano, lo que le añade veracidad; a lo que también contribuye una imagen realista, cercana al documental, pero bien elaborada. A dicho realismo también ayudan el tono y el ritmo con los que se narran la historia, lo que cuaja perfectamente con la acertada visión neutra con la que se nos cuenta; dentro de lo que cabe, porque ser cien por cien imparcial en un tema tan peliagudo como este es imposible. Se agradece que se huya de cualquier maniqueísmo y no se limite en mostrar a unos como muy buenos y a los otros como muy malos; sea quienes sean. Aunque esto no ha evitado que la obra haya levantado cierta polémica, aunque con semejante temática era inevitable. El ya mencionado realismo hace que las escenas de las torturas cobren una impresionante dureza; mucho más, que si por ejemplo, hubieran tenido un enfoque más gore.

Respecto a las actuaciones hay que destacar a Unax Ugalde, en su papel protagonista como el abogado Iñigo, sobresale por encima del resto, resultando creíble en todo momento, y logrando transmitir la pasión de su personaje, al mismo tiempo que la frustración que siente en algunos momento, o las dudas que hacen que se plantee sus más profundos principios. Iñigo Gastesi interpreta al ayudante del personaje de Ugalde, con el que realiza un genial contrapunto, especialmente en la escena en la que termina ejerciendo de su conciencia. Dentro del grupo GAL, son dignas de mención las interpretaciones de Francesc Orella como el General Galindo; y sobre todo la de Oriol Vila como Felipe Bayo Leal.

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Pese a la polémica producida, la obra de Pablo Malo resulta necesaria para recodar uno de los capítulos negros de nuestra historia reciente. Puede que la obra espante a muchos por su temática, pero quien le dé la oportunidad, y la vea libre de prejuicios, podrá disfrutar de un thriller político bien realizado. Y el mensaje de fondo no podría ser más adecuado en los tiempos que corren: lejos de dividir y generalizar en buenos y malos; promueve la búsqueda justicia y la mirada al futuro en lugar de la venganza y el rencor. Y también tratar de sembrar en la conciencia colectiva de que en ambos bandos ha habido víctimas y verdugos. |✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|

Por Time Bandit

Título original Lasa eta Zabala (Lasa y Zabala) Año 2014 País España Director Pablo Malo Guión Joanes Urkixo Reparto Unax Ugalde, Francesc Orella, Oriol Vila, Jon Anza, Cristian Merchan, Ricard Sales, Javier Mora, Iñaki Ardanaz, Pep Tosar, Aitor Mazo 

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