EL SECUESTRO DE MICHEL HOUELLEBECQ / Una fiesta de máscaras

Lo que me sorprende, desde el inicio, es que no llevéis máscaras. Vais con el rostro al descubierto. En las novelas, eso no es buena señal. Significa que van a matarlo.

Por Pilar Torres 

Hoy en día la vida del escritor es más pública que la mayoría de sus obras. Los grandes nombres de las letras se han convertido en personajes que aparecen en los titulares o en los blogs, dejando de lado la importancia de sus propias obras; son las estrellas de un mundo cada día más espectacular, atento a las grandes presentaciones, giras y actos multitudinarios. El escritor, en este punto, se ve obligado a convertirse en uno de sus propios personajes construyéndose una máscara que le permita presentarse como un ser misterioso, algo huraño por eso de pasarse la vida encerrado y con un montón de saberes y tormentos con los que convencerte de la valía de su obra.

En este panorama de las letras internacionales habita Houellebecq, el perfecto arquetipo del escritor: irreverente, ácido y antisistema, un hombre maltrecho siempre con un comentario para todo y con una mirada de desidia para los fans. Un autor que acumula críticas acérrimas por plagios, amenazas de grupos islamistas y que es frecuentemente (léase cada vez que publica un libro) acusado de misógino y reaccionario. Amigo de las presentaciones y las giras literarias, la mejor vía para acrecentar su fama mediante una actitud huraña, su ausencia en uno de estos acontecimientos editoriales durante la promoción de El mapa y el territorio es el punto de partida de esta película.

michel2Esta máscara de escritor postmoderno del propio Houellebecq es la que protagoniza este pequeño falso documental francés que ha aparecido —igual otras pequeñas películas también reseñables, como Una cita para el verano— al final de los fuegos artificiales que supone la cartelera veraniega. El secuestro de Michel Houellebecq comienza de la misma manera en la que cualquiera puede imaginar la vida de un escritor, con el retrato de un ser que sólo busca compañía para filosofar sobre literatura e ideas elevadas en medio de París, fumando raro y en un piso en el que, aunque no sea una mansión, uno puede permitirse sus lujos. Todo parece el cliché de Houellebecq, un retrato sacado de la misma Wikipedia. Sin embargo, todo cambia cuando tres fornidos franceses cercanos al lumpen aparecen en su ascensor con una caja de metal llena de agujeros.

La película se convierte entonces en la historia de un extraño secuestro perpetrado por tres amateurs del mundo criminal, los dos padres mayores de uno de ellos y el secuestrado, un Houellebecq viejo y gruñón que se introduce en la vida del resto. Un Michel encadenado, marginado en una habitación, demandando atención y conversación constante, aburrido y analizando la vida rural de sus zafios secuestradores. Este rapto se convierte en una aventura novelesca para el escritor, quien practica lucha libre, se disfraza y lo llena todo del humo de su tabaco y litros de vino. Disfrutamos de una intimidad desquiciada basada en días de conversaciones de novela postmoderna, noches de discusiones en la cena alimentadas por el alcohol, chantajes para conseguir mecheros y Houellebecq recreando algunos de los tópicos de sus novelas.

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El estilo sencillo toma las técnicas documentales ––como las largas tomas o el ritmo pausado— para construir una película que, si bien no tiene pretensiones de hacer una obra de culto cinematográfico, sí que consigue su cometido: hacer de la vida del autor, de su máscara pública, una comedia en apariencia involuntaria. Sin duda, todo un ejercicio de estilo y autoparodia que, finalmente, aparece con una crítica social donde aparece el auténtico fondo ideológico de la polémica figura del autor de Las partículas elementales.

Lo mejor: Houellebecq subido a la comedia.

Lo peor: que Hollande no se pronuncie al respecto.

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Título original L’enlèvement de Michel Houellebecq Año 2014 País Francia Director Guillaume Nicloux Guión Guillaume Nicloux Reparto Michel Houellebecq, Mathieu Nicourt, Maxime Lefrançois, Luc Schwarz, Françoise Lebrun, Ginette Suchotzky, André Suchotzky

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