UN TOQUE DE VIOLENCIA / Violencia sin compasión

“Te voy a denunciar al Comité Central”

¿Qué tienen las dictaduras comunistas que cuando las critican se toma siempre – por (casi) todo el mundo – como una censura del capitalismo? Qué arte maléfico y retorcido el de impermeabilizarse contra cualquier reproche, juicio o censura, tirando balones fuera, como si no los estuvieran criticando por lo que son o por cómo son, sino por lo que han dejado de ser (esa esencia comunista prístina e inmaculada) o por lo que aspiran a llegar a ser algún día. ¡Menuda ceguera más recalcitrante la de no saber encajar la reprobación y desviar siempre la atención hacia los otros, los demás, lo extranjero o lo que no se acepta porque, se concluye, que todo lo tóxico es ajeno y lo propio ni está podrido ni puede llegar a estarlo jamás!

violencia2Causa cansancio y fatiga este automatismo fanático y doctrinal que no me deja de maravillar por su unánime prevalencia, sobre todo en el así llamado ‘mundo occidental’. Qué fatiga y vergüenza ajena supone soportar las loas, ditirambos o diatribas a una película por los motivos o causas anecdóticas o secundarias, sin entrar en el meollo de la cuestión. Es decir, ¿se trata de una buena o mala película, independientemente de la instrumentalización a la que se la quiera someter? Y en este caso estamos ante un fallido intento de usar la violencia como vehículo exclusivo de unas escenas deshilvanadas que producen más cansancio y tedio que emoción y admiración. Hay tal cúmulo de atrocidades y crueldad que se vuelve repulsiva e ingrata de ver.

Cabe destacar sobre todo la absoluta falta de empatía hacia la gente que sufre, hacia los personajes que retrata, hacia los sinsabores que refleja, hacia la absurda vesania de casi todos los sujetos que pueblan este huraño mosaico de excesos. La estupidez y los enjuagues mendaces parecen moneda de cambio cotidiano en un mundo ayuno de amor, compasión, solidaridad y ternura. Sólo lo pútrido tiene cabida en este rompecabezas premioso, repetitivo y mendaz que pretende erigirse en un retablo de las desdichas y solo alcanza el aburrimiento y la indiferencia por parte del espectador hastiado, más cercano a la repugnancia y el desinterés que por elucubrar sesudos manifiestos políticos o en encontrar mensajes, censuras o consignas que hagan digerible lo que es un mero catálogo de brutalidad y barbarie.

violencia

Hay un embrión de película interesante que pugna por abrirse paso, pero queda sepultado bajo la losa de una solemnidad irritante y quejosa, más atenta a inventariar la enajenación y los excesos que en acompañar o involucrar al espectador. Puro fuego fatuo.

Lo mejor: la gélida irrupción de la violencia y sus abominables efectos

Lo peor: que la quieran encumbrar como un panfleto de denuncia

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Por Antonalva

Título original Tian zhu ding Año 2013 País China Director Jia Zhang Ke Guión Jia Zhang Ke Reparto Jiang Wu, Meng Li, Lanshan Luo, Baoqiang Wang, Jiayi Zhang, Tao Zhao

Sobre nosotros Antonalva

La primer película que vi en el cine fue 101 Dálmatas (1961) en alguna de sus muchas reposiciones (Cruella De Vil me persiguió y obsesionó durante lustros). Muchos años más tarde desperté al gran cine deslumbrado por Psicosis y Vértigo de Alfred Hitchcock y mi devoción cinéfila se confirmó al degustar las virtudes de Douglas Sirk, David Lean, Yasujirô Ozu o Max Ophüls. Apasionado del cine oriental, de Hollywood y de las cinematografías periféricas, de gustos sibaritas y omnímodos.

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