RUSH / Howard sobre ruedas

“Cuanto más cerca estás de morir, más vivo te sientes”

El autor de esta reseña, escéptico donde los haya, decide invertir dos horas en el trabajo de un director cuestionado hasta la médula y en cuya filmografría es preferible no perderse. Para más agravio, la carta de presentación no alcanza las cotas de atractivo deseable para alguien que no conoce la existencia de esa figura de la F1 que responde al nombre de Niki Lauda. Aún así, el atrevimiento, característica ilustre que lo define, se pavonea hasta la butaca 2 de la fila 13 convertida en testigo de la descarga de adrenalina que va a soportar. No se hace necesario avanzar en la trama para que a las primeras de cambio el incrédulo comience su redención.

DANIELB1

Sabemos que la manera de ponerse en venta en ocasiones desluce su contenido. A nadie le supone un esfuerzo el etiquetado de un producto por su forma y Rush cumple sin rechistar con la normativa. Sin embargo y contra todo pronóstico, Howard, ese alfarero venido a orfebre, vio necesario acreditar el eslogan “Rush no es sólo una película de carreras”. Con ello contaba nuestro suspicaz narrador, por lo que pudo apreciar que la retórica de la publicidad no es su punto fuerte. Más allá de saber o no crear mercado, el oscarizado director imparte una lección de ritmo en una frenética carrera donde los Ferraris y McLaren son meros vínculos que conducen a un certero análisis del triunfo y de los valores por su consecución. Entre curva y curva, el filme no se desgasta. A pesar de cierta reiteración puntual, la narración no abandona un ritmo vibrante donde el asfalto refleja la carga emocional que el autor ya apreció en la excelente Frost/Nixon.

Es muy loable la fórmula que aquí repite Howard. Del desinterés más recóndito a la inquietud. Lo hizo con la costosa entrevista al presidente Nixon y ahora vuelve a dar en la diana. Y es que si alguien le hubiera dicho a este autor que un filme del director de El Código Da Vinci y con la F1 de marco pudiera dejarle petrificado en la platea, es muy posible que se acentuara su desconfianza.
Difícil es crear cátedra a estas alturas y Rush no lo hace por muy efectiva que pueda llegar a ser pero si deja claro que ante personajes limitados en un cuadrilátero, Howard sale triunfante. Tanto como el propietario de estas líneas que abandona la sala valorando el triunfo ajeno.

DANIELB

Para amantes de los tour de force interpretativos.

Lo mejor: la capacidad de cortar la respiración en una recta final donde interpretación y técnica colisionan formando un espectáculo para el recuerdo.
Lo peor: la omnipresencia de Zimmer como recurso facilón.

 ✭✭✭✭✭✭✭✭✭

Sobre nosotros Ulher

En el cine hacer llorar en más fácil que hacer reír, o eso dicen. Sin embargo, cuento con los dedos de una mano las veces que una película me ha hecho inundar el salón. Una tarea complicada la de llegar al corazón. Wenders lo hizo en un peep-show y desde entonces estoy recuperándome. Más tarde llegó Tornatore y casi muero en el naufragio. Con Daldry aún estoy desatando el nudo que me provocó mientras no dejo de maravillarme con la grandeza de los viajes de Kubrick.Amante del cine desde que tengo uso de razón. Crecí con las marujas deslenguadas de Almodóvar. Mi psicólogo de cabecera responde al nombre de Aronofski y los domingos cierro las noches con Wilder.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

19 + Ocho =

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.