Especial Sitges 2010: LOS OJOS DE JULIA

Dicen que las comparaciones son odiosas y Guillem Morales lo sabrá ahora más que nunca. Hace seis años sorprendió a todos con una cinta de bajo presupuesto, claustrofóbica e incomprensible a la que ya se tacha de cine de culto. Desde el momento que se supo que iba a ser apadrinado por Guillermo del Toro, todas las miradas se dirigieron a la que iba a ser la segunda obra del alumno aventajado de la ESCAC.
Resulta inevitable comparar Los ojos de Julia con la ópera prima de Bayona. A pesar de los intentos de Morales de sostener que sólo tienen en común la actriz y la producción, no nos engañemos. Ambas cintas comparten al excelente director de fotografía Oscar Faura y al músico Fernando Velázquez. Pero más allá de aspectos técnicos, a los que no hay que reprocharles absolutamente nada, está la sensación de descontrol que inunda la pantalla. Un guión que se tropieza en cada peldaño, que únicamente busca los sobresaltos en la butaca y poco más. Porque si algo tiene Los ojos de Julia es que es puramente efectista. Consigue lo propuesto, sustos comerciales con alguna escena para el recuerdo. Pero no sólo es comparable con el éxito de Bayona. Morales parece, por momentos, rescatar El Habitante Incierto. Jugar con los espacios como el mayor de sus elementos proporcionan a la cinta el aire angustioso que supuso su primera obra. Pero si de algo presumía El Habitante Incierto es que no resuelve incógnitas para que cada uno las interprete cosa que este último trabajo lo deja bien masticado y el problema está en la rapidez con que es resuelta la trama, lo demás son sólo escenas logradas para el deleite del espectador palomitero.
El gran acierto de Los ojos de Julia es su protagonista. Aplaudí la decisión de Belén Rueda al abandonar esa basura televisiva de Los Serranos para dedicarse a ofrecer grandes interpretaciones como hasta la fecha. Y a pesar de que se nota cierto encasillamiento en su filmografía (El Orfanato, El Mal Ajeno) es preciso resaltar que esa mirada de pánico se está convirtiendo en una marca. Si Belén Rueda está sublime no menos el siempre convincente Lluis Homar o la inigualable Julia Gutiérrez Caba.
Mucho se criticó en su día que El Orfanato era una copia insípida de Los Otros, ahora Morales debe asumir que a su nueva cinta le lluevan las críticas negativas al ser comparada con la obra de Bayona. Culpa de ello, además de lo mencionado, es que se use como reclamo en el cartel publicitario “El nuevo thriller de los productores de El Orfanato” De todos modos que no desespere, otros vendrán que bueno te harán.

Lo mejor: la escena en el vestuario femenino.
Lo peor: la innecesaria metáfora final.

Sobre nosotros Ulher

En el cine hacer llorar en más fácil que hacer reír, o eso dicen. Sin embargo, cuento con los dedos de una mano las veces que una película me ha hecho inundar el salón. Una tarea complicada la de llegar al corazón. Wenders lo hizo en un peep-show y desde entonces estoy recuperándome. Más tarde llegó Tornatore y casi muero en el naufragio. Con Daldry aún estoy desatando el nudo que me provocó mientras no dejo de maravillarme con la grandeza de los viajes de Kubrick.Amante del cine desde que tengo uso de razón. Crecí con las marujas deslenguadas de Almodóvar. Mi psicólogo de cabecera responde al nombre de Aronofski y los domingos cierro las noches con Wilder.

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