Nueve meses

Rodrigo García vuelve con una historia cargada de realismo pero no precisamente del realismo mágico que caracteriza la obra de su padre Gabriel García Marquez sino de una realidad que duele, tan cercana como profunda.
Tras el fracaso que supuso su anterior cinta, Passengers (2008), García vuelve a entregar lo que mejor sabe defender, el universo femenino. Nunca se ha definido con tanta precisión el sufrimiento de una mujer como en toda su obra aunque Madres e hijas supone una leve ruptura con sus cintas maestras, Cosas que diría con solo mirarla (2000)y Nueve vidas (2005). Aquí no tenemos pequeñas delicias en formas de cortos sino un relato al más puro estilo de Amores perros. Las relaciones entre esas hijas y sus progenitoras se van encontrando a lo largo del metraje logrando una fusión realmente emotiva. Si bien podría ser carne de telefilm de Antena 3, la delicada dirección del cineasta colombiano convierte a Madres e hijas en un alarde de buen gusto cinematográfico a la que hay que añadir la sabia elección de los actores.
Una vez más Naomi Watts no sorprende. La rubia, a la que pronto veremos convertida en Marilyn Monroe, se marca una interpretación de Oscar. La exigida frialdad de su personaje aporta una mezcla de sensualidad y maldad que a más de uno le quitará el sueño.
Aplaudida también es la caracterización de Annette Bening como la sufrida madre atormentada por la pérdida de una hija dada en adoptación cuando era una adolescente.
García nos brinda de una forma pausada pero directa el calvario de una madre y una hija separadas pero con algo en común mas que los lazos sanguineos y es que ese hecho marcará sus vidas para siempre.
Sin llegar a alcanzar el nivel emocional tan alto que consiguió Nueve vidas, este nuevo retrato femenino deja un buen sabor de boca que mejorará con el tiempo al pensar en ella.

Lo mejor: una sublime Watts y una recordada Bening hacen que el corazón se revuelva en una cinta que no se confoma con lo fácil.
Lo peor: en ocasiones se pierde en continuas reiteraciones.

Sobre nosotros Ulher

En el cine hacer llorar en más fácil que hacer reír, o eso dicen. Sin embargo, cuento con los dedos de una mano las veces que una película me ha hecho inundar el salón. Una tarea complicada la de llegar al corazón. Wenders lo hizo en un peep-show y desde entonces estoy recuperándome. Más tarde llegó Tornatore y casi muero en el naufragio. Con Daldry aún estoy desatando el nudo que me provocó mientras no dejo de maravillarme con la grandeza de los viajes de Kubrick.Amante del cine desde que tengo uso de razón. Crecí con las marujas deslenguadas de Almodóvar. Mi psicólogo de cabecera responde al nombre de Aronofski y los domingos cierro las noches con Wilder.

Un comentario

  1. No lo se cuando se estrenará en Italia, pero es una película que espero, sobre todo por la siempre fantástica Naomi Watts…

    Saludos!!!

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