NINE / Si Fellini levantara la cabeza

Este Nine de Rob Marshall es el más claro ejemplo de que unos buenos ingredientes no siempre forman un excelente manjar. El arte de saber combinarlos es complejo y aquí a Rob Marshall no se le ha ido la mano precisamente con la sal. Desproporcionado musical que no consigue alzar el vuelo en ningún momento y esto se debe, sobre todo, a la falta de un guión carente de ritmo y una mezcla de estrellas que se opacan unas a otras sin resplandecer casi ninguna de ellas.

La grandilocuencia de Marshall siempre ha estado presente en su escasa filmografía, creer dando más de lo que en realidad nos presenta. Sus anteriores trabajos dejaron un sinsabor que aun hoy perdura, ni Chicago llegó a ser el musical soñado ni la adaptación de Memorias de una Geisha desprendía la emoción requerida, pero desde luego su último trabajo está muy por debajo de ellas.

En Nine se vislumbra un buen intento de acercarse al 8 ½ de Fellini, pero eso, sólo un intento. Daniel Day-Lewis no es Mastroianni, ni falta que le hace, pero como Guido Contini no da la talla. Una interpretación bastante plana para lo que este actor nos suele regalar. El resto del reparto merece un análisis más detallado.

Marshall pensó en un elenco de estrellas premiadas para dar luz a una cinta que ni unos números musicales llegaría a resucitar. Judi Dench, de lo mejor que ha parido el cine británico, pasa a pies puntillas por el escenario, en una interpretación para olvidar en dos días junto con Sophia Loren, cuya aparición recuerda más bien el propio personaje que representa, como una momia nos la brinda Marshall, ¿era necesario?. Otros personajes, como el de Kate Hudson, no aportan nada al film, salvo un número musical salvable. La chica hace lo que puede, demasiado, para un papel que no da para más. Y, ¿Penélope Cruz? Cuesta creérsela así como su inglés. El botox de Nicole Kidman es un lastre para su interpretación aunque como voz, da lo suyo como bien demostró en Moulin Rouge. La guinda de la cinta, aunque no es complicado, es una Marion Cotillard soberbia, zampándose al resto de sus partenaires. Y es que la francesa nunca defrauda. Su espectacular físico es la carta de presentación de una actriz que esta dando y dará mucho que hablar. Sus escenas son el único aliciente para mantener despierto al espectador.
Decepcionante ha sido el resultado final no por Marshall, que ya se le conoce, si no por sus actores. Además de no explotar unos números musicales que daban para mucho conforman el gran error de la cinta.

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Lo mejor: Marion Cotillard
Lo peor: que ni siquiera los números musicales le hagan sombra a un guión falto de emoción

Sobre nosotros Ulher

En el cine hacer llorar en más fácil que hacer reír, o eso dicen. Sin embargo, cuento con los dedos de una mano las veces que una película me ha hecho inundar el salón. Una tarea complicada la de llegar al corazón. Wenders lo hizo en un peep-show y desde entonces estoy recuperándome. Más tarde llegó Tornatore y casi muero en el naufragio. Con Daldry aún estoy desatando el nudo que me provocó mientras no dejo de maravillarme con la grandeza de los viajes de Kubrick.Amante del cine desde que tengo uso de razón. Crecí con las marujas deslenguadas de Almodóvar. Mi psicólogo de cabecera responde al nombre de Aronofski y los domingos cierro las noches con Wilder.

2 comentarios

  1. No me lo puedo creer. Para esto he esperado ilusionada tanto tiempo¿?!!!!!!!!

    Sori.

  2. Muy decepcionante eh! Espero leer tu critica

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