500 DÍAS JUNTOS / All you need is love

Ya lo decían los Beatles. Y es que todo el mundo se aferra al sentimiento más gratificante que se puede tener. Algunos tratan de camuflarlo pero al final todos lo necesitamos. Esto es lo que plantea la agradable ópera prima de Marc Webb. Etiquetada de forma incorrecta por exigencias publicitarias, ya que no es una comedia sino más bien un drama, 500 días juntos, aporta un aire fresco a las historias de chica conoce chico y …

Un relato inteligente plagado de verdades donde el espectador puede sentirse completamente identificado. Por eso la cercanía del filme se palpa. A pesar de conocer el desenlace desde el minuto uno el guión engancha esperando una vuelta de tuerca y aunque en algunos momentos el ritmo se ralentiza las interpretaciones logran sucumbir. Joseph Gordon -Levitt logra convertirse en el enamorado perfecto mientras que su compañera Zooey Deschanel consigue hacernos olvidar su interpretación en El Incidente.

No sólo el guión es atrayente ya que la técnica adquiere un papel relevante. El uso reiterativo de flashbacks y flashforwards en ningún momento llega a saciar al espectador. Desde los títulos de crédito dónde se muestra en split-screen el crecimiento de los protagonistas hasta algún que otro homenaje al cine clásico en blanco y negro. De resaltar son los escasos minutos que Webb dedica a la espectativa y realidad del protagonista. Sumamente original.
La banda sonora es otro gran reclamo. Constituida a través de pequeñas joyas independientes logran dar la armonia que precisa el film.

500 dias
Lo mejor: los aires renovados que aporta al género.
Lo peor: su confusa campaña publicitaria.

Sobre nosotros Ulher

En el cine hacer llorar en más fácil que hacer reír, o eso dicen. Sin embargo, cuento con los dedos de una mano las veces que una película me ha hecho inundar el salón. Una tarea complicada la de llegar al corazón. Wenders lo hizo en un peep-show y desde entonces estoy recuperándome. Más tarde llegó Tornatore y casi muero en el naufragio. Con Daldry aún estoy desatando el nudo que me provocó mientras no dejo de maravillarme con la grandeza de los viajes de Kubrick.Amante del cine desde que tengo uso de razón. Crecí con las marujas deslenguadas de Almodóvar. Mi psicólogo de cabecera responde al nombre de Aronofski y los domingos cierro las noches con Wilder.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ocho − 2 =

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.