EL SOBORNO

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EL SOBORNO

por Time Bandit

Los tiempos cambian y en el mundo de los negocios turbios también. Los gángsters que atemorizaban a la ciudadanía metralleta en mano, van dejando paso a los ambiciosos empresarios que desde sus respectivos despachos, con métodos distintos, aspiran a los mismos objetivos de poder y grandeza. Mientras los primeros se libraban de los sujetos molestos a base de plomo; los segundos se escabullen de ellos firmando papeles, y dicho sujeto molesto será apartado a un oscuro rincón donde no podrá continuar husmeando. Mucho más limpio, evitando mala publicidad, y con resultados similares. La violencia está siendo sustituida por sobornos a políticos y jueces. Pero hay gente que no parece dispuesta a adaptarse a los nuevos tiempos, y continúa practicando los viejos métodos. Más toscos y sucios, pero bajo su punto de vista, más prácticos.

¿Cuidado? Los matones deben tenerlo

Ese hombre anclado en el pasado es Nick Scanlon (interpretado por Robert Ryan), un delincuente poderoso, astuto, violento y testarudo, siempre consigue salirse con la suya, y nunca acepta un no de nadie. Su único punto débil es su díscolo hermano pequeño, que pese a su prohibición, sigue obcecado con casarse con una cantante de poca monta (Lisbeth Scott). Por otra parte, está el nuevo y misterioso amo de la ciudad, al que todos conocen como “El Anciano”. Principal defensor de dejar las balas atrás y conseguir sus objetivos untando a quien sea necesario.

Dispuesto a enfrentarse a ellos se encuentra un hombre: McQuigg (al que da vida Robert Mitchum), cuya carrera policial ha sido frenada debido a su fama de hombre honrado e insobornable. Detrás de ello intuye que se encuentra la alargada sombra de Scanlon. McQuigg, junto a otros policías honrados, como el joven agente Johnson (William Talman) harán todo lo posible por acabar con la delincuencia en su distrito, aunque sea poniendo sus propias vidas (y las de sus familiares) en peligro.

La trama que une a McQuigg con Scanlon, es una de las mejores bazas de la obra, con la que han sabido jugar bien. Además, este punto está reforzado por las interpretaciones de ambos: los dos Roberts, Mitchum y Ryan. Ambos ya se vieron las caras en Encrucijada de odios, y como ahí demuestran tener una gran química cada vez que los dos cruzan en pantalla. En cuanto a secundarios destacaría a William Conrad como el silencioso detective corrupto Turk. También merece mención, aunque en sentido negativo, el personaje noño y simple del periodista.

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Una buena muestra de Cine Negro de principio de la década de los 50, que sigue siendo de rabiosa actualidad. Ya que, a diferencia de gran parte de las películas del genero, no se centra en la violencia de las armas (que también), sino el peligro que conlleva una sociedad corrupta. La trama, pese a algún que otro bache, consigue mantener la emoción hasta el final. El carisma de los dos protagonistas, abrigados por el buen hacer de la mayoría de los secundarios, hace que prestemos atención en todo monto a lo que acontece en esta historia de corrupción y emboscadas. |✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|

Lo mejor: El personaje de Robert Ryan, y todo lo que lo rodea.

Lo peor: Los últimos minutos.

Título original The Racket Año 1951 País Estados Unidos Director John Cromwell Guión  William Wister Haines, W.R. Burnett Reparto Robert Mitchum, Lizabeth Scott, Robert Ryan, William Talman, Ray Collins, Joyce Mackenzie, Robert Hutton, Virginia Huston, William Conrad, Walter Sande, Les Tremayne

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