DIAMOND FLASH

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LA CARA QUE OCULTAMOS

Tenemos entre manos una de las obras más originales y desconcertantes que ha surgido en los últimos años en el panorama cinematográfico español. Con una historia que gira, entre otras cosas, en torno a secuestros y peculiares justicieros enmascarados, a cualquiera le vendría a la mente el prototipo de blockbuster estadounidense actual: explosiones, persecuciones, peleas y disparos a cascoporro, mientras el argumento y los diálogos son reducidos a su mínima expresión. En cambio, en Diamond Flash ocurre todo lo contrario: la acción es completamente calmada, marcada con un ritmo denso y frio. Que no quiere decir que sea aburrido, aunque se lo pueda parecer a todo aquel que se pierda en su maraña narrativa. Sino que ayuda a sentir como propios los sufrimientos y las ansiedades de sus protagonistas, sensación fortalecida por los planos cortos que predominan prácticamente en todo el metraje.

Aquí tú y yo no tenemos ni voz ni voto, son los animales prehistóricos los que deciden el destino de los hombres

Se trata de una obra de bajo presupuesto, pero lejos de avergonzarse de ello echando mano a efectos especiales de mercadillo, se apodera del realismo austero y asfixiante que le sienta como anillo al dedo. Esto también obliga a que la mayor parte del peso caiga sobre los hombros de los diálogos y de los intérpretes. Y aquí tenemos una de las claves de la obra, pues si estos elementos hubieran fallado la película se hubiera desmoronado como un castillo de naipes, pero no fue así. Los diálogos, sobre los que reposa casi toda la estructura narrativa; aunque puedan parecer demasiado largos e incluso excesivos, cumplen perfectamente con su cometido en todo momento de aumentar la tensión del espectador. Aunque estas conversaciones den las piezas del rompecabezas, es el espectador quien las debe juntar una a una mentalmente.

Respecto a los actores -actrices, en su mayoría- cumplen perfectamente en su papel. El reparto consta mayoritariamente de rostros prácticamente desconocidos por la mayoría del público, pero su elección no podría haber sido más acertada, pues cada intérprete consigue dotar de verosimilitud a su respectivo personaje. Este hecho, tiene el mérito añadido de que la mayoría de los planos son cortos, reflejando constantemente en sus rostros; haciendo que éstos tengan tanta importancia como lo que dicen en cada momento.

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Una obra, que eso sí, no es recomendada a todo el mundo. Quien busque la típica película de acción trepidante, seguramente saldrá enormemente decepcionado con esta muestra de cine personal donde predominan los extensos diálogos y planos estáticos, generalmente de larga duración. Quien quiera apagar el cerebro y disfrutar de unas imágenes en movimiento que pasan delante de sus ojos, seguramente no comprenda nada de lo que vea. Pues Carlos Vermut, en su primer largometraje, da libertad al espectador para juzgar por si mismo su obra. Pero todo aquel que huya de convencionalismos cinematográficos de todo tipo, y quiera disfrutar y saborear de una joya única del séptimo arte, le recomiendo que pruebe esta. |✭✭✭✭✭✭✭✭✭✭|

Por Time Bandit

Título original Diamond Flash Año 2011 País España Director Carlos Vermut Guión Carlos Vermut Reparto Ángela Boix, Miquel Insua, Klaus, Rocío León, Eva Llorach, Victoria Radonic,Ángela Villar, Petra del Rey, Alba Guerrero, Miguel Noguera, Micaela Quesada,Teresa Soria Ruano, Javier Botet, María Cuéllar